Presentación del Dossier Ética feminista

Presentación del Dossier Ética feminista
desde la ética feminista
Gustavo Ortiz Millán
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Antes que ser un conjunto de ideologías, movimientos políticos y sociales, el feminismo es una postura ética. Si pensamos que la ética tiene como uno de sus objetivos decirnos cómo deberíamos de vivir, justicar cómo deberíamos actuar y cómo debería ser una sociedad justa para hombres y mujeres, entonces el feminismo es básicamente una teoría ética. El feminismo, desde sus orígenes, parte de cuestionar las desigualdades entre hombres y mujeres, así como la dominación que los hombres han ejercido tradicionalmente sobre las mujeres, y sostiene que una sociedad en la que se den estas desigualdades y la discriminación por género no puede ser justa. Si examinamos la idea de igualdad entre los hombres, tal como fue concebida por los pensadores de la Ilustración, entonces no hay ninguna razón para pensar que las mujeres no son iguales a los hombres en derechos. La igualdad no es, ciertamente, una cuestión de hecho: es claro que las mujeres y los hombres somos diferentes en muchos aspectos, pero también es claro que los hombres son diferentes entre sí, que hay diferencias físicas, raciales, económicas, etc. Si somos iguales, lo somos, primero que nada, ante la moral: la igualdad es una aspiración moral y no una cuestión de hecho. Somos iguales porque tenemos igual capacidad para la racionalidad, para la autonomía individual y eso nos da a hombres y mujeres un igual valor intrínseco o, según Kant, igual dignidad. De esto se dio muy rápidamente cuenta una de las primeras feministas modernas, Mary Wollstonecraft en su Vindicación de los derechos de las mujeres, publicado en 1792 (sólo tres años después de la Revolución francesa).