La promesa de una vida sin violencia (fragmento)

La promesa de una vida sin violencia (fragmento)
emPLAZAdas. Nuevas formas de hacer política
Pedro Salazar Ugarte
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Imaginemos una plaza pública cualquiera —uno de esos espacios de encuentro y desencuentro que emergen como lunares de la socialización de los pueblos y las ciudades— y visualicemos dos postales alternativas. En una escena, las personas pasean, juegan, comercian e interactúan sin la presencia visible del Estado y sus guardianes. En la otra, las mismas personas hacen las mismas cosas, pero en cada esquina de la plaza está estacionada una tanqueta militar, los soldados caminan entre la gente, piden documentos, requisan objetos, detienen e interrogan por azar o por prejuicio, y, si es necesario, persiguen y someten. En estas dos recreaciones imaginarias, los paseantes simplemente están ahí, viviendo su vida colectiva en un nicho de recreación comunitaria, y podemos suponer que desean hacerlo en paz, sin riesgos inusuales ni amenazas criminales. La diferencia, entonces, no reside ahí —en la aspiración, digamos, de unos padres que quieren ver jugar seguros a sus hijos—, sino en la manera en la que el Estado y la sociedad han articulado y coordinado sus acciones y dinámicas para cumplir esa aspiración elemental.