Democracia y elecciones en América Latina

Democracia y elecciones en América Latina
ciudadanía, género y elecciones
Liliana de Riz
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Cambiar en democracia

América Latina vive años de crecimiento económico, reducción de los niveles de pobreza, menor vulnerabilidad ante los embates externos y mayor participación en las decisiones que afectan al orden mundial. La rotación en el poder, con la excepción de Cuba, se produce de forma pacífica, sin derramar sangre. Las democracias han resistido las crisis a través de soluciones paraconstitucionales o parlamentarias. En la década de los noventa, 14 presidentes no terminaron sus mandatos, y en ningún caso intervinieron los militares. En la primera década del siglo xxi, sólo Honduras fue la excepción. Que en América Central se respeten los resultados de las elecciones, se haya abandonado la lucha armada y la democracia sea un valor compartido es una manifestación clara del progreso de la democracia en la región en el curso de los últimos años. Ya han transcurrido en promedio dos décadas de nuevas democracias que reflejan el sostenido respeto al resultado que arrojan las urnas —incluso Chávez, cuando ha perdido, lo ha aceptado—. Sin embargo, durante la última década y media creció una ola favorable a la reelección, a la que se agregan los intentos de continuar o regresar al poder a través de familiares (esposas, hijos, hermanos). Como consecuencia de esta tendencia, la renovación de la dirigencia se ha estancado y la alternancia se ha vuelto un fenómeno menos frecuente.