Curas célibes, homosexuales continentes: lo que la exclusión de los hombres

Curas célibes, homosexuales continentes: lo que la exclusión de los hombres
desde la diferencia
Eric Fassin
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En 2005, por primera vez en la historia de la iglesia católica, el Vaticano excluyó de forma explícita a los homosexuales de las órdenes sagradas. ¿Por qué ahora? ¿Y por qué ampliar la prohibición hacia la homosexualidad, a pesar de la distinción que se expone en el Catecismo, que diferencia actos de tendencias? La lógica detrás de esta instrucción tiene tintes claramente políticos; revela que mientras que la pedofilia puede ser un asunto que causa gran revuelo a nivel social, el verdadero problema eclesiástico es la homosexualidad. Al leer los diversos pronunciamientos que con respecto a la "liberación sexual" y la homosexualidad ha emitido el Vaticano desde 1975, se demuestra cómo y por qué, con el surgimiento del "matrimonio homosexual", esta se volvió un asunto definitorio para la iglesia. La clave es la democracia sexual, con su rechazo a cualquier fundamento trascendente de reglas. La respuesta del Vaticano es una naturalización del orden sexual que explica sus ataques al "género": el hombre está hecho para la mujer. Al mismo tiempo, la iglesia sostiene la definición "antinatural" de sus sacerdotes como hombres célibes. Mientras que los católicos heterosexuales son instados a casarse, ahora sólo se espera la continencia de los sacerdotes y de los homosexuales. Al final, el riesgo de que estos últimos terminen por ocupar los rangos de los primeros explica el porqué de la instrucción vaticana de 2005.