La defensa en la Corte

La defensa en la Corte
desde el derecho a decidir
Leticia Bonifaz
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Desperté muy temprano. La presión era fuerte. Las dudas de quién iba a ser yo ese día rondaban mis pensamientos. ¿La funcionaria pública? ¿La académica? ¿La mujer? ¿Había que apostarle a la espontaneidad? ¿El ambiente iba a permitirlo?

Era aún de madrugada y encendí la computadora. Ahí estaba el guión que debía ser completado. A un lado, las cifras oficiales, la historia, año por año las fechas en que se fue despenalizando el aborto en el mundo. Libros de filosofía, por supuesto. El texto casi estaba listo. Terminé de pulirlo. A la hora de imprimir, lo típico: la tinta se había terminado. Me veía llegando a la Corte con mi usb en la mano, buscando una computadora. Llegó Laura, mi enlace con los medios. Ella se encargó de ir por la tinta mientras me bañaba.

El texto era corto. Yo podía hablar hasta por treinta minutos. Me iba a sobrar tiempo, pero la idea central estaba expresada. Y eso era lo importante. Frente a embrión y vida estaban mujer y libertad. También los datos duros, y un buen invitado: Kant.