Al paso de los días

Al paso de los días
desde la literatura
Francesca Gargallo
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Miró al aeropuerto de Marsella desde un sentimiento de lejanía tal que pudo pensar que no era ella quien jalaba su maletita azul, sino una señora cualquiera, una silueta anodina que arrastraba un bulto sobre dos ruedas de plástico por el mármol grisáceo de una sala más anodina aún, durante una mañana en la que el sol y las nubes se disputaban el cielo. Ella no sentía hambre de viajar. Se hubiera quedado sin hacer nada en la cama a oscuras del hotel si no tuviese que volver. Se hubiera quedado sin pensar, sin dormir, sin moverse, si tan sólo no estuviera obligada a...