Un nombre propio, un lugar común. Subjetividad, ciudadanía y sexualidad en México. El Club Gay Amazonas

Un nombre propio, un lugar común. Subjetividad, ciudadanía y sexualidad en México. El Club Gay Amazonas
desde el deseo
Rodrigo Parrini y Ana Amuchástegui
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Para Juan es importante que lo llamen por su nombre: "Bueno, porque antes en la calle te gritaban maricón, joto, puto y las veinte mil maneras de llamar a una loca ¿no?, entonces ahora por lo menos ya te llaman por tu nombre, eso es un logro". Juan señala que el trabajo del Club Gay Amazonas le ha permitido reivindicar su nombre, entre los insultos y los apodos. Él vive en Tenosique, una ciudad del estado de Tabasco, en la frontera con Guatemala, al sur de México. Ciudad de rancheros y campesinos, con un poco más de 30 mil habitantes; lugar de tránsito para mucha gente, con una base militar y una de las rutas que utilizan los migrantes centroamericanos en su viaje hacia los Estados Unidos. El Club Gay Amazonas, que toma su nombre de las guerreras mitológicas, fue creado en 1996 por un grupo de hombres gays, algunos de ellos travestidos o transgéneros, como un espacio de sociabilidad, como un lugar de interlocución con las autoridades y las instituciones y como una forma de enfrentar la epidemia del sida, que desde principios de los años noventa había comenzado a afectar a personas de la ciudad. Cuando realizamos el trabajo de campo que permite este artículo ya había una larga lista de muertos y otra más extensa de personas portadoras del virus que sobrevivían en condiciones de marginación social, estigma y falta de acceso a atención médica y tratamientos antirretrovirales.