Mi última pelea

Mi última pelea
cuerpo y deporte
Hortensia Moreno
PDF

La infancia es un país inhóspito al que todos llegamos indocumentados. Hay que someterse a leyes crueles. Hay que aprender el idioma y una serie de costumbres, a cual más extraña. Hay que hacerse a los sabores de una comida nueva —aprender, de hecho, a comer—, integrarse al lugar, volverse uno con el horizonte de ese exilio que algunos nunca superan. Cuando al fin la extrañeza se ha logrado naturalizar, el país se abandona por otro igualmente hostil, aunque tal vez ahora la extranjería ha dejado de tomarnos por sorpresa para convertirse en la única manera factible de atravesar la adolescencia, la juventud, la vida adulta, la vejez. Sólo la infancia está íntegramente desnaturalizada, es toda ajena; sólo en la infancia somos incurablemente forasteros.