Gula/anorexia. La gula: un problema de fronteras o “un tranvía llamado deseo”

Gula/anorexia. La gula: un problema de fronteras o "un tranvía llamado deseo"
fronteras capitales
Lucia Raphael
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Abordo el autobús numero 32 en la estación de salida. Recorro la ciudad casi por entero. Todos los asientos del camión están vacíos; escojo un buen lugar pegado a la ventana, una segunda fila para dos personas. Durante las primeras paradas aprovecho el asiento de al lado para poner mis libros y mi sombrero, nada es más incomodo que andar cubierta hasta la cabeza, vistiéndome y desvistiéndome de todas esas capas (de cebolla) que cargo y que no me permiten nunca sentir una temperatura media: en exteriores demasiado frío, en interiores demasiado calor. Sentada en mi lugar, sé que sobrepaso la frontera del asiento contiguo. Es una sensación angustiante que aumenta en el invierno con el abrigo. Esto me hace estar muy atenta a la persona que se sentará a mi lado, sobre todo en un trayecto largo como éste. Saco mi revista, el número del Magazine litteraire consagrado por entero a la melancolía. Caigo al azar en una entrevista a Julia Kristeva en la que explica su perspectiva de la melancolía. Sólo los melancólicos, aquellos que han pasado por ese estado pueden hablar de ella.