Mis dos lenguas

Mis dos lenguas
poesía
Irma Pineda Santiago
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Mis abuelos sólo hablaron diidxazá. Mi madre y mi padre aprendieron ya grandes y a golpes el español. Cuando nací, ellos quisieron darme un idioma que me facilitara habitar el mundo, así que en casa sólo me hablaban en español; pero apenas cruzaba el corredor, la vida estallaba en zapoteco: los niños, los juegos, las mujeres vendedoras de frutas y dulces, los hombres que volvían del campo con el maíz en las carretas jaladas por una yunta de bueyes; los que cargaban los cestos con peces que aún sacudían las escamas o traían en hombros tortugas marinas que cabalgábamos por el Callejón de los Pescadores.