Discusiones actuales de la teoría feminista

Discusiones actuales de la teoría feminista
desde la teoría
Mary Dietz
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Antes de evaluar las discusiones actuales en el ámbito de la teorización feminista académica, es importante reconocer que el feminismo es un movimiento históricamente constituido, local y mundial, social y político que posee un objetivo de emancipación y un contenido normativo. Plantea la existencia de un sujeto (las mujeres), identifica un problema (la sujeción y reificación de las mujeres a partir de la relaciones de género) y expresa varias intenciones (acabar con las relaciones de dominación, terminar con la discriminación sexual, asegurar la liberación sexual de las mujeres, luchar a favor de sus derechos e intereses, crear “conciencia”, transformar las estructuras institucionales y legales, introducir una perspectiva de género en la concepción de la democracia) en nombre de principios específicos (la igualdad, los derechos, la autonomía, la dignidad, la realización propia, el reconocimiento, el respeto, la justicia, la libertad). Como movimiento histórico, el feminismo está enfocado a la coordinación de acciones y a la transformación social, así como al cuestionamiento de las condiciones existentes y las relaciones de poder, con la intención no sólo de interpretar, sino de cambiar el mundo. En consecuencia, los debates filosóficos y analíticos que surgen de la teorización feminista son inevitablemente políticos (no son sólo filosóficos), en tanto todo proyecto de emancipación que tenga como meta la libertad debe realizar un análisis histórico y teórico del poder, y todo proyecto teórico que surja de contextos de acción materiales y reales debe dirigirse a las dimensiones políticas y éticas de la transformación y el cambio. Ante la diversificación mundial del movimiento feminista durante los últimos veinte años, la teoría feminista occidental (una categoría problemática en sí misma) se ha visto forzada o alentada a ir más allá de las limitaciones de las propuestas de la segunda ola —angloamericanas, del Norte occidental— que no habían tomado en cuenta las historias de las mujeres que no pertenecían a Occidente, ni el trabajo de académicas africanas, sudasiáticas y centroeuropeas. En consecuencia, al dirigirse a las mujeres del mundo, y en sus manifestaciones más saludables, la teoría feminista contemporánea se está volviendo menos irreflexivamente occidental y más concienzudamente occidental, más internacional, más comparativa y más democrática en sus esfuerzos por comprender las complejidades de las culturas humanas, los órdenes sociales y sus prácticas. Sin embargo, al mismo tiempo, el conflicto de interpretaciones que parece ser un aspecto permanente de la teoría feminista actual no ha producido nada parecido a una sincronización fluida con el movimiento social y político denominado feminismo, en ninguno de los lugares del mundo en los que se practica.