La política familiar feminista

La política familiar feminista
matrimonio homosexual, familia homoparental
Joan W. Scott
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Los debates sobre el pacto civil de solidaridad (Pacs) en Francia han ocasionado un desbordamiento de opiniones sobre la naturaleza de las familias. El tema del estatus de las parejas de personas del mismo sexo ha sido especialmente irritante. En lo que se refiere a la herencia y otras cuestiones legales, las asociaciones de personas del mismo sexo podrán ser reconocidas como “uniones” reguladas por ciertos convenios contractuales, pero se ha establecido un límite en cuanto a la posibilidad de llamar “familias” a esas uniones, debido a la cuestión de los niños/as. Se han solicitado todo tipo de declaraciones a personas expertas sobre el tema de la “filiación” y el parentesco, la mayoría con el fin de probar que en el caso de los hijos/as concebidos o criados por dos progenitores del mismo sexo, existe algo no natural, culturalmente desviado y/o psicológicamente dañado. Algunas personas han escrito sobre el “derecho” de las niñas y niños a vivir en familias heterosexuales; otras han objetado la parentalidad homosexual por ser una distorsión de los hechos de la naturaleza. Sylviane Agacinski lo expresó del siguiente modo: “No creo que vaya a ser bueno para los niños y niñas que en el futuro se ubiquen en una filiación asexual u homosexual que borre el hecho de que todos los seres humanos provienen de un hombre y una mujer”.