Memorias del horror o Susan Sontag como pretexto

Memorias del horror o Susan Sontag como pretexto
desde la crítica
Sandra Lorenzano
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Las fotografías no se ven. Cada una está dentro de una caja. Son veinticinco cajas negras que forman un cuadrado en el piso. Veinticinco cajas como veinticinco lápidas. La luz tenue resalta la desolación. Las fotografías no se ven. Un texto impreso en cada caja da cuenta de la imagen que guarda en su interior:

Se trata de una instalación de Alfredo Jaar que formó parte de la exposición “En guerra” realizada en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en el año 2004. Este artista chileno estuvo en Ruanda después del genocidio, en 1994, y tomó más de tres mil fotografías. La idea de mostrarlas le pareció intolerable por la posible lectura de apología de la violencia que podrían suscitar. ¿Cómo se muestra una masacre? ¿Cómo se comparte el espanto que provoca la muerte de cientos de miles de seres humanos? ¿De qué sirve hacer pública una imagen más? ¿Es una responsabilidad ética? ¿Una llamada de atención? ¿O una ilustración del periódico del día?