Resentimientos

Resentimientos
heridas, muertes, duelos
Jean Améry
PDF

Algunas veces ocurre que en verano viaje por un país floreciente. Huelga mencionar la limpieza modélica de sus grandes asentamientos urbanos, de las idílicas villas y pueblos, recomendar la calidad de las mercancías, elogiar los productos artesanales trabajados con industria y maña o la impresionante combinación de modernidad mundana y conciencia histórica soñadora que se manifiesta por doquier. Todo esto ya forma parte de la leyenda y es motivo de entusiasmo para el mundo. Permítasenos sobrevolar este punto con un par de alusiones. Las estadísticas muestran también que al hombre de la calle le va bien la vida, como es deseable que le vaya a todos los hombres en el mundo: hecho que desde hace mucho tiempo se considera ejemplar. En cualquier caso, he de confesar que no logro entablar una verdadera conversación con las personas que me encuentro en las autopistas, en los trenes o en los foyer de los hoteles, por muy cortés que sea su comportamiento; no soy, por tanto, capaz de formarme un juicio sobre el alcance y la profundidad de esa aparente urbanidad.