Las solteronas de Eld

Las solteronas de Eld
desde otro lugar
Richard Selzer
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La pérdida más grande para la educación en Estados Unidos fue la desaparición del salón de clases de la maestra solterona irlandesa. La pedagogía todavía no se recupera del golpe. Hubo un tiempo en que en cada familia irlandesa había una hija que soñaba con ascender por encima de la ignorancia general y la sucia pobreza que eran la suerte de quienes acababan de inmigrar. Con no poco miedo anunciaría que no, ella no iba a ir a los talleres ni a las fábricas; no se metería a un convento; no se colocaría en la “servidumbre” ni en las tiendas de departamentos. En lugar de hacer eso, ella iría a la Escuela Normal, el sistema barato de capacitación para la enseñanza que existía a lo largo del Noreste. Tomaría el aprendizaje, la cultura y el refinamiento con todo el gusto de una larga privación. Lo cual tendría sus costos, pues el aprendizaje la elevaba por encima de sus pares y la volvía inadecuada para ser la esposa de uno de esos irlandeses tan trabajadores, pero iletrados. Si se tuviera que casar con semejante hombre, alguien que viese la cultura y el arte como objetos de escarnio (sin importar si el escarnio probablemente era producto de la rabia y la frustración), su suerte sería la enajenación y la amargura. Por lo tanto,permanecería soltera y, seguramente, virginal. La riqueza de su pasión irrealizada estaba ahí para ser entregada intacta en el salón de clases y prodigada en sus alumnos.