Gay de mierda

Gay de mierda
desde la convivencia
Román Revueltas Robles
PDF

Eso es lo que soy. O, por lo menos, eso es lo que un lector dice que soy, luego de leer mi columna dominical. Claro, yo me lo busqué. Digo, se me ocurrió ni más ni menos que cuestionar la postura hacia los homosexuales que tiene la iglesia católica. La Congregaciónpara la Doctrina de la Fe (vaya ignorancia la mía, no sabía que era el antiguo Santo Oficio, tribunal de la iglesia derivado de la Inquisición; me lo dijo, ayer mismo, monseñor Schulenburg, a quien me encontré en un café de barrio y que, luego de leer unos párrafos del mencionado artículo, me aclaró que también el cardenal Joseph Ratzinger es, al parecer, un hombre muy inteligente llamado expresamente por el Santo Padre para ser el máximo responsable de esa Congregación) acaba de publicar un documento, dirigido sobre todo a los políticos católicos, para detener el avance de las leyes que, en un creciente número de países, reconocen los mismos derechos a homosexuales y heterosexuales como, por ejemplo, la facultad de contraer matrimonio y de adoptar niños. Decía yo, entre otras cosas, que la iglesia es para todos, que su doctrina fundamental es el amor y que las minorías —justamente por la
existencia de individuos, más dados a perseguir que a entender, como este lector que me envía, sin firmar, un correo electrónico con un inequívoco mensaje: “enseñaste el cobre gay de mierda”— serían, en todo caso, los hijos predilectos de Jesucristo.