El lugar herido

El lugar herido
heridas, muertes, duelos
Luis Miguel Aguilar
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Estaba anocheciendo cuando llegamos a la casa. Regresábamos del hospital y por primera vez en muchos meses María, mi mujer, y yo estábamos alegres. Al bajarnos del coche y ver la casa me vino a la mente el verso de Luis Rosales: “Gracias, Señor; la casa está encendida”.

Pensé de golpe en lo que habría pensado mi tía Luisa si me hubiera oído pensando ese verso con el Señor enmedio. Meses atrás ella me había dicho, cuando las cosas estaban complicadas: “Aunque no creas en Dios, ofrécele tu sufrimiento a él, como hacen los católicos”.