Informe desde Greenwich Village

Informe desde Greenwich Village
miradas feministas sobre el 11 de septiembre
Linda Gordon
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Queridas Hermanas, Ha sido espantoso, pero Ros y yo estamos bien. Pensé que podrían estar interesadas en algunas breves impresiones que he mandado a amigos de los Estados Unidos que me escribieron preocupados. Estamos bien. Es el día tres, jueves en la noche, yo estoy en mi oficina de la Universidad de Nueva York, y la nube de humo que veo desde mi ventana (en el lugar donde solía ver las torres del World Trade Center) es enorme. La universidad está cerrada, por supuesto, porque todos los que vivimos al sur de la calle catorce estamos en cuarentena -nadie puede entrar excepto los vehículos de servicios esenciales. Los peatones tienen que probar que viven aquí para entrar; por suerte las credenciales de la universidad sirven, porque no tenemos identificación con una dirección de Nueva York. Allen se levanta temprano y camina hacia al norte con el perro para comprar los periódicos. Las calles se ven fantasmagóricas: casi no hay tráfico y en vez de ello unos cuantos peatones caminan por en medio de las calles. No funciona el teléfono. Pero hasta ahora no hemos tenido escasez seria de alimentos. La Universidad de Nueva York tuvo que evacuar cinco edificios que dan alojamiento a estudiantes y éstos se quedan en los cuartos de amigos o en el gimnasio. Muchos no tienen un lugar decente a donde ir.