A la deriva

A la deriva
desde la escritura
Sandra Lorenzano
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Mi memoria está también en el cementerio judío de Praga. No quisiera hablar de Praga, es casi un lugar común. Praga parece convocar a la literatura. Solamente quiero recordar en este momento una tarde en el cementerio judío. ¿De quién es la memoria que está entre esas piedras resquebrajadas? Me quedo en la puerta porque nunca he entendido el turismo de panteones. Me quedo en la puerta con un hueco en el estómago, con una patada incrustada allí donde dicen que está el alma, pero no porque el contingente de japoneses tome fotos disciplinadamente (su entusiasmo no tiene ninguna relación con lo que están viendo sino con el propio hecho de fotografiar. Cancelan con su euforia cualquier posible erotismo de la lente). Me quedo en la puerta porque no sé dialogar con la muerte. Me quedo en la puerta porque en otro cementerio, en un cementerio judío de otra ciudad de otro continente la foto de mi abuela sonríe y mi madre le habla con la ropa rasgada.