Pobrecitos los psicoanalizados

Pobrecitos los psicoanalizados
desde la escritura
María Teresa Priego
PDF

Habría que comenzar por el sur y los lagartos. Habría que escribir la palabra aguacero. Las palabras desmesura y tormenta. Las tres letras de la palabra "río". Agotar la poesía pantanosa del trópico. Después habría que decir sopor. Claustro. Encierro. Tardeada y parroquia. Habría que decir: demasiadas tardes para sólo un par de vendedores de libros. Demasiada promesa de vida, para cuatro calles. Demasiada naturaleza en sus excesos para tanto prejuicio incomprensible. La vida siempre estuvo en otra parte... solicitante de psicoanálisis en germen. Habría que llamar entonces al río de los orígenes: el Grijalva. Al río del imaginario: el Sena. Deslizar el nombre de algunos escritores y de un solo poema. Escribir: pasaporte, ilusión, becaria, aterrizar y París. Repetir con letra clarita y de exalumna del Colegio Tabasco de las niñas: "Desmesura y tormenta," como nota obligada al pie de página.