Un recuerdo de Marie Langer

Un recuerdo de Marie Langer
desde el recuerdo
Marta Lamas
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Conocí a Marie Langer en 1974, en la privada de Goya en Mixcoac, a donde se instaló recién llegada de Buenos Aires. Yo había ido a ver a unos amigos, y de pronto apareció, con su cabello corto y sus blue jeans, fumando y riendo, una mujer que me impactó. Nacho Maldonado la presentó como su "madre, intelectual y política" y ella, juguetona, le dio un empellón cariñoso. En el rato que estuve me enamoré de ella; su sentido del humor, su radicalismo, su manera tan libre de hablar, su expresión corporal, me impresionaron. Era la primera vez que veía a una mujer mayor tan joven y energética, tan atípica e interesante. "Ya sé a quién me quiero parecer cuando envejezca", pensé.