Contra el coche

Contra el coche
ciudad, espacio y vida
Hortensia Moreno
PDF

Unos minutos antes de empujar su automóvil por una ladera (en una de las escenas más poéticas de la historia del cine), el protagonista de la película de Alan Tanner Carlos vivo o muerto les explica a los dos amigos que acaba de conocer los motivos por los cuales abomina del coche. Primero utiliza un argumento personal: la postura al manejar —con el volante que presiona el vientre— es malísima para la digestión; luego expone un argumento que yo denominaría casi estético: "la circulación es el arte dramático de los imbéciles" y a Carlos le parece lamentable participar en el sainete que organizan los automovilistas en su disputa cotidiana por el espacio. Por último explica que la [i]lógica del coche se nos impone a todos y nos tiene a todos pensando en lo mismo. Sus nuevos amigos le preguntan, entonces, por qué sigue usando coche y él, en un gesto de autoconciencia francamente asombroso, decide bajarse del vehículo en ese mismo momento y arrojarlo al vacío.