Las mujeres como agentes dobles en la historia

Las mujeres como agentes dobles en la historia
desde la crítica
Francine Masiello
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Lo que inspira esta reflexión inaugural sobre la situación de las mujeres en la historia es una curiosa leyenda del periodo colonial que cobró nueva vida en el siglo XIX. Me refiero a la historia de Catalina de Erauso, una muchacha vasca del siglo XVI que huyó de un convento en España y, vestida de hombre, se unió al ejército de los conquistadores que iba rumbo al sur desde Panamá hacia Chile. Por su doble identidad, la leyenda popular la conoce simplemente como "la monja alférez". Su disfraz masculino le permitió participar en la derrota de los araucanos, y también tener varias aventuras amorosas con mujeres de la élite criolla. Es interesante que los historiadores nunca se preguntaron por su pasión lesbiana; en vez de ello, lo que atrajo la atención fue la tolerancia de la iglesia y la corrupción de la Corona española. En una versión temprana de 1625, una supuesta autobiografía, viaja a Roma para recibir la autorización de usar ropa masculina; en versiones más tardías, del siglo XIX, regresa a España a ser monja o se pierde de vista. En todos los casos, sin embargo, el espectáculo de su hazaña fue un instrumento narrativo utilizado para establecer una fábula política; la interioridad femenina simplemente se descartó o fue ignorada. En su calidad de espadachina y asesina perseguida, Catalina de Erauso es vista sobre todo como una fugitiva de la justicia.