Juan Pablo II y la cópula por placer

Juan Pablo II y la cópula por placer
las vicisitudes de lo raro
Uta Ranke-Heinemann
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Inocencio XI, al declarar en 1679 que la "cópula conyugal sólo por placer" no está libre de pecado, hizo que la ciencia teológica se mantuviera en marcha durante los siglos siguientes en el tema de la moral sexual. Mientras que los jansenistas rechazaban para el acto conyugal toda motivación basada en el placer sexual y coincidían así plenamente con Agustín y con el Catecismo romano (1566), los teólogos moderados trataron de permitir una pizca de placer sexual y se preguntaban dónde está la diferencia entre la cópula matrimonial por placer y la cópula matrimonial sólo por placer, puesto que únicamente esta última se ve afectada por el decreto pontificio.