¿Cómo identificarse con el otro sufriente? Marasmos del feminismo este-oeste

¿Cómo identificarse con el otro sufriente? Marasmos del feminismo este-oeste
política
Renata Salecl
PDF

La idea de un proyecto feminista global hace ya tiempo que se abandonó. Aunque todas las feministas coincidirían en que la estructura patriarcal y la desigualdad de las mujeres en ella es lo que su acción tiene que socavar, agregarían de inmediato que diferentes estratos de mujeres perciben la opresión de manera diferente. Mujeres de color, lesbianas, académicas, amas de casa, madres, son diferentes identidades simbólicas que marcan a las mujeres y por las que se involucran en diferentes luchas. Pero si bien este reconocimiento de las diferencias fue algo productivo en las críticas teóricas a la idea esencialista de mujer que caracterizó a las primeras teorías feministas, en la actualidad, la insistencia en la noción de las diferencias contribuye mucho al marasmo político en el que se han encontrado en sus luchas el feminismo y otros actores políticos radicales. La búsqueda de diferencias siempre nuevas tiene el efecto de neutralizar la problemática feminista de modo que se vuelve cada vez más imposible articular una política feminista, sea cual sea. Mi pregunta a este respecto es la siguiente: ¿no es cierto que la ideología capitalista contemporánea se basa en la insistencia en las diferencias y que "el feminismo de las diferencias" con su "política de la identidad" normaliza el filo crítico feminista y por lo tanto le hace el juego a la ideología patriarcal? Esta búsqueda de la diferencia es también significativa en la relación entre las feministas occidentales y de Europa del este. El problema no consiste únicamente en la manera que en las occidentales perciben al este como algo diferente, incomprensible, sino también en la manera en que las del este insisten en la noción de diferencia cuando es en provecho de que sus estructuras patriarcales tradicionales sigan intactas. Como argumentaré en este artículo, la insistencia en la diferencia también determina la actitud de Occidente hacia la crisis bosnia, en especial la posición que ocupan las mujeres en ella.