A medida que la noche avanza

A medida que la noche avanza
escritura
Enid Álvarez
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El estudio de la biografía, la autobiografía, la poesía autobiográfica, las memorias, el diario y las crónicas está en el centro del debate actual sobre construcción de identidades. Las relaciones de estos géneros con la institución de la literatura fue siempre tensa ya que ésta les negaba el reconocimiento y los consideró hasta hace muy poco como géneros menores y marginales. El interés que la crítica demuestra ahora por ellos es indicio de una reordenación del campo de los estudios literarios. Esta reordenación obedece a diversos factores entre los cuales hay que destacar un cambio en el gusto del público que consume con gran interés las historias privadas de sus figuras públicas. Basta dar una vuelta por cualquier librería para constatar la abundante oferta de historias reales que se nos ofrecen en la forma de biografías y autobiografías. Se me ocurre especular que en cierta forma estos textos pudieran estar cumpliendo funciones propias de la novela. Tal pareciera que tenemos necesidad de contar y escuchar historias y que en el momento en que la novela se alejó de la narratividad para adentrarse en proyectos de experimentación formal y otras indagaciones perdió parte de su público. La novela decretó la muerte del personaje y el lector fue a buscarse sus personajes en las biografías, autobiografías, etc. Hay países donde estos géneros han sido más cultivados que en otros, ya sea por razones literarias o por política y mercados editoriales resulta que los lectores hispano hablantes tenemos mayor acceso a textos traducidos, conocemos mejor a los personajes extranjeros que a sus pares hispanoamericanos. Si yo fuese ahora mismo a alguna librería podría comprarme un buen número de biografías, para nombrar algunas de las que he visto a últimas fechas: la de Michael Foucault, J. Lacan, J. Joyce, podría conseguir la autobiografía de M. Yourcenar, L. Althusser, J. Rhys, en cambio no veo entre las novedades una biografía de J. Rulfo, de R. Castellanos, por ejemplo. Tampoco se trata de hacer una lista exhaustiva, la situación está cambiando y cada vez se publican más textos biográficos y autobiográficos pero aun así, mi argumento es que como lectoras (es) tenemos mayor acceso a personajes europeos y estadounidenses que a los latinoamericanos. ¿Es menor la demanda? ¿Somos más discretos? ¿Menos morbosos? No tengo la respuesta.