Más bien sí, Mesa redonda con chavas menores de veinte años

Más bien sí, Mesa redonda con chavas menores de veinte años
¿eres feminista?
MESA REDONDA
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Tienen las jóvenes una identidad feminista?, o tal vez habría que preguntar en primer lugar qué significa para ellas el feminismo. En este número dedicado a las identidades, debate feminista

se propuso indagar sobre estas cuestiones y para ello convocó a dos mesas redondas, una con chicas de 15 a 20 años y otra con jóvenes de 21 a 29.

La experiencia con las primeras fue bastante intensa, pues a pesar de que sólo hubo cinco participantes, prácticamente todas manifestaron de manera espontánea su desacuerdo con una organización social que les impide desempeñar ciertas actividades que supuestamente son "propias de los varones" o les impone ciertas actitudes y comportamientos sólo por el hecho de ser mujeres. Las integrantes de esta mesa dejaron ver cómo a su edad las diferencias de género pueden (re)sentirse ya muy intensamente, pues en ellas no existió el distanciamiento que caracterizó a las mayores.

La mesa de estas últimas tuvo que repetirse debido a que la primera vez —no obstante la nutrida participación— predominaron las jóvenes profesionistas, lo cual dificultó una discusión desde su propia experiencia (algunas hablaron de "los problemas de la mujer" como si no les concernieran), además de que en esa ocasión fue difícil que se expresara algún punto de vista de una clase social que no fuera la media o media alta.

Es importante mencionar que en la búsqueda de cierta "representatividad", debate invitó a jóvenes procedentes de distintas clases sociales o con una orientación sexual distinta a la heterosexual, aunque desafortunadamente en la mesa con las mayores de 21 no llegaron todas las que habían sido invitadas.

Por esto decidimos repetir la mesa, esta vez con menos participantes y mayor representatividad. Así, antes de iniciar la sesión, les pedimos explícitamente que hicieran un esfuerzo para hablar desde su propia experiencia y, por los resultados obtenidos, nos pareció que este segundo esfuerzo había valido la pena.

Debido a que en ocasiones las respuestas fueron más allá de lo que la interrogada pensó que podría manifestar en una mesa redonda, y siguiendo el esquema planteado en el pasado debate feminista —donde los nombres de las participantes en la mesa redonda fueron sustituidos por colores—, en esta ocasión los nombres de las jóvenes fueron cambiados por los de un animal que ellas eligieron.