Freud: “heimlich/unheimlich”, la inquietante extrañeza

Freud: "heimlich/unheimlich", la inquietante extrañeza
desde el diván
Julia Kristeva
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Explícitamente de alcance restringido, porque está en relación para empezar con los problemas estéticos, y privilegiando textos de Hoffmann, Das Unheimliche (Lo ominoso o lo siniestro) (1919) de Freud rebasa subrepticiamente ese marco, pero también el fenómeno psicológico de la "inquietante extrañeza" para declararse una investigación sobre la angustia en general y, de manera aún más universal, sobre la dinámica del inconsciente. En efecto, Freud quiere demostrar en primer lugar, a partir de un estudio semántico del adjetivo alemán heimlich y de su antóánimo unheimlich, que hay un sentido negativo cercano al antónimo que se vincula ya al término positivo de heimlich, "familiar", que significaría también "secreto", "oculto", "tenebroso", "disimulado". Así, en la palabra heimlich misma, lo familiar y lo intimo se invierten en su contrario, alcanzando el sentido opuesto de "inquietante extrañeza" que contiene unheimlich. Esta inmanencia de lo extraño en lo familiar se considera una prueba etimológica de la hipótesis psicoanalítica según la cual "la inquietante extrañeza es esa variedad particular de lo terrorífico que se remonta a lo conocido desde hace mucho tiempo, a lo familiar desde hace mucho tiempo", lo cual confirma para Freud las palabras de Schelling según el cual "se llama unheimlich a todo lo que estando destinado a permanecer en el secreto, en lo oculto, ha salido a la luz".