Umbrales

Umbrales
desde otro lugar
Carlos Pereda
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La palabra castellana "umbral" resuena en un párrafo, brilla, le da realce y hasta prestigio a la oración en que interviene; no alude a una simple demarcación entre dos ámbitos. Por ejemplo, la expresión "estar en el umbral" suele despertar imágenes como la de una persona que se encuentra en la entrada de cierto lugar y se detiene un momento, vacilante, pensativa, o tal vez dudando y expectante: no se halla totalmente en el interior, tampoco ya más por completo fuera, casi se decide a entrar, aunque todavía no lo ha hecho y sus creencias y deseos fluctúan ¿no se atreve a traspasar la puerta?, ¿piensa en lo valioso que deja, o acaso teme lo que la espera? En cualquier caso, la palabra "umbral" se dirige más hacia lo que vendrá que al pasado, refiere sobre todo al comienzo de nuevas actividades, admirables o atroces; por eso, no es casual que digamos "eso está en los umbrales de lo sublime", y también "eso ya está en los umbrales de la bajeza", queriendo decir "eso está en el principio de".