Los hombres heterosexuales y su vida emocional

Los hombres heterosexuales y su vida emocional
sexualidad: teoría y práctica
Victor J. Seidler
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La referencia a la heterosexualidad se plantea como un reconocimiento del yo, usualmente es como una relación de poder que sirve para normalizar una pauta particular de relaciones sexuales que oprimen a las mujeres, los gays y las lesbianas. Ha sido decisivo destacar esto junto con el carácter compulsivo de la heterosexualidad, que se propone como una norma. Pero si ha sido decisivo reconocer que la heterosexualidad existe no simplemente como una preferencia sexual, sino como una poderosa institución dentro de la sociedad patriarcal, también ha significado que, por muy diferentes razones, ni los hombres ni las mujeres identificados como heterosexuales han tenido oportunidad de decir gran cosa al respecto. Si los hombres fueran considerados como "el enemigo", entonces las relaciones sexuales con hombres serían, cuando mucho, toleradas silenciosamente, especialmente cuando las mujeres sintieran que estaban apoyando una institución que serviría para oprimir a otras mujeres. Pero vale la pena preguntar si conviene pensar en la heterosexualidad exclusivamente como una relación institucional de poder. Obviamente, esto repercutirá en las maneras en que entendamos el espacio de las relaciones íntimas y personales, y <em>cómo</em> opera el poder dentro de las relaciones. Una cosa es cuestionar una noción liberal de la integridad de la esfera privada y personal, y otra muy distinta es reconocer las diferentes fuentes de poder que podrían estar implicadas en las relaciones heterosexuales.