Deseo

Deseo
sexualidad: teoría y práctica
Sallie Tisdale
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El deseo sexual es involuntario, pero tiene una vida literal: cualquier deseo nace, vive, evoluciona, envejece, cambia y muere. Alguien entra o se mete en un estado de deseo sin previo aviso, y puede salir del mismo modo: alguien se sale del deseo de súbito, sorprendido, de repente frío, frustrado, desposeído. La persona que tiene el deseo no es su herramienta, pero tampoco exactamente su dueña. Cualquiera de nosotros puede hacer el intento de no actuar según sus impulsos, y solemos conseguirlo, pero el impulso sigue vivo, demandante, insistente, tedioso sin importar qué escogemos. Y algunos deseos son mucho más irresistibles que otros. Tendida en la cama de un hotel, escuchando el tenue y rítmico chirrido de la cama al otro lado de la pared, se está condenada asentir un impulso de alguna especie.