Ciudadanía con cara feminista. El problema con el pensamiento maternal

Ciudadanía con cara feminista. El problema con el pensamiento maternal
cuerpo y ciudadanía
Mary Dietz
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En los últimos 20 años, tal vez ningún otro planteamiento teórico ha creado tanta controversia dentro del movimiento feminista como el papel de la mujer en la familia. Feministas de la primera ola tan distintas como Kate Millett, Betty Friedan, Juliet Mitchell y Shulamith Firestone, compartieron una tarea común: desantificar la familia y desmitificar la maternidad. Estas pensadoras de la primera ola consideraron el estado burocrático, el capitalismo y la familia patriarcal como los tres lados del triángulo de hierro de la opresión femenina. Hacia la mitad de los años setenta, feministas posteriores estaban profundizando la crítica de la primera ola, examinando más profundamente las relaciones entre el capitalismo y el patriarcado, la familia y el modo de producción, el trabajo en el hogar y el excedente de mano de obra, la maternidad y la opresión. Resulta innecesario añadir que la familia no obtuvo una buena calificación de parte de esta crítica a punto de marchitarse. Lejos de ser un refugio idílico en un mundo desalmado, la familia aparece como reproductora del capitalismo en el hogar, subordinando y oprimiendo a la mujer en la vida diaria.