Zonas imaginarias

Zonas imaginarias
desde la literatura
Hortensia Moreno
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Cecilia: ya son las cinco y media—. Escucha la voz de Marta; sin embargo, no puede despertar de inmediato. Algo la entretiene todavía del otro lado, en esos mundos innombrables que visita cada noche sin reconocerlos nunca; aunque ya empiezan a desaparecer las imágenes del sueño para dar paso a la penumbra fría de la habitación. Esta mañana le cuesta trabajo despertar, volver a sentir el cuerpo que yace debajo de las pesadas cobijas y sobre el colchón tal vez demasiado blando. Los brazos le pesan como si no fueran suyos; los párpados se niegan a dejar entrar la tenue luz que se filtra por la ventana desde el foco del alumbrado público. La sensación que aún predomina es la del sueño; como si despertar pudiera producir vértigo. Algo no quiere despertar y los instantes en esa frontera durante la cual aún no se tiene nombre ni se sabe la forma del espacio, los instantes se detienen, parecen interminables. Sin embargo, tiene que situarse de nuevo en el mundo de la vigilia aunque el sueño parezca todavía estar allí.