Pensando en los padres

Pensando en los padres
procreación: la paternidad
Sara Ruddick
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En la literatura feminista reciente abundan los debates sobre la posibilidad epistemológica y las consecuencias políticas que puede acarrear el hecho de levantar demandas a propósito de las "mujeres". En contraste, hay una notable timidez cuando los "hombres" entran en la discusión feminista. Las alumnas que estudian cursos sobre mujeres en las universidades, se apresuran a rescatar a los pocos varones que hay en el salón de los ataques en contra de su "masculinidad", las maestras feministas insisten ansiosamente en que es sólo a algunos hombres —por lo general de la clase dominante, ricos, blancos, "occidentales"— a los que se refiere el discurso feminista cuando dice "hombres", y las escritoras feministas se cuelgan de los Grandes Pensadores y Presencias Varoniles (a menudo blancos, "occidentales", regidores de sus mundos y ricos). La mera idea de los "hombres" amenaza las amistades mixtas, las relaciones heterosexuales, las alianzas políticas, los acuerdos domésticos y las lealtades de clase y raza. Por otra parte, las feministas tienen que conservar sus empleos, avanzar en sus carreras, gozar de los placeres sexuales, comprometerse en política y mantener a sus familias unidas en sociedades que todavía son heterosexistas y están dominadas por los varones.