Dejar de ser madre

Dejar de ser madre
procreación: la maternidad
Rosa Coll
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La guerra da qué pensar, no sólo con respecto a sí misma, sino también con respecto a la mujer; no sólo con respecto a la mujer como participante en la guerra, sino como responsable indirecta de ella; y en esto difiero de Virginia Woolf cuya tesis central en su obra Tres Guineas es que la mujer nada tiene que hacer en la guerra dado que ella no ha participado para nada en las decisiones con respecto a su iniciación —se trataba del comienzo de la segunda guerra mundial. La mujer, según la escritora inglesa, debía decir redondamente no a todo pedido de colaboración y ayuda. Hasta aquí Virginia Woolf. En todo camino el primer paso es siempre el no a otros caminos para iniciar el propio. Pero, nos preguntamos, ¿cuál sería su tarea afirmativa? ¿Quizá el dejar de ser madre? Y me refiero por ahora al dejar de ser madre dentro de la maternidad, en la medida en que la maternidad occidental está urdida en una trama de posesión y de dominio. ¿Podría esta trama de la maternidad ser el modelo inconsciente en que se gesta la esencia misma de la guerra centrada en la posesión y el dominio? ¿Podrá ser la maternidad la cuna en que se confunden, mimetizándose, el poder y el dominio, al punto que luego se tornen indiferenciables? Engendramos carne de cañón porque al engendrar la carne engendramos el cañón. Esto es lo que no dijo Virginia Woolf.