La salvaje lujuriosa

La salvaje lujuriosa
la desconquista de la conquista
Roger Bartra
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En cierta forma, la colonización de América fue también un gran esfuerzo de la teología medieval por recuperar los espacios que la modernidad le iba arrebatando; y, al mismo tiempo, el reconocimiento de las nuevas tierras y culturas americanas fue, para los europeos, la gran señal propiciadora de la época moderna. Colón creía con fanatismo medieval que su empresa estaba íntimamente ligada a la expansión universal del cristianismo, y al escribir sobre los hombres americanos tenía en mente las preguntas que se hacían sus contemporáneos: “En estas islas hasta aquí no he encontrado hombres monstrudos, como muchos pensaban, más antes es gente de muy lindo acatamiento...”. El mito del hombre salvaje se resquebrajaba ante la realidad de los salvajes reales de América: no eran peludos, eran inteligentes, eran hermosos. Hay que advertir, no obstante, que las imágenes que nos ha transmitido Colón son contradictorias, pues en sus descripciones también cabe la figura de un salvaje que iniciará una larga y rica tradición mítica: el caribe caníbal Calibán.