El dinero y el objeto del deseo

El dinero y el objeto del deseo
el poder del deseo
Bolívar Echeverría
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Llegada la estación del año más favorable para la reproducción de la vida, al animal se le abre el apetito sexual, va hacia donde su olfato le indica con más intensidad la presencia de un ejemplar del sexo opuesto, vence las interferencias de otros instintos disfuncionales, procede a ejecutar el acto de apareamiento y, una vez que lo ha concluido, se retira —"animal triste"— sin mayores consecuencias. No es del todo diferente lo que sucede con los humanos. Aunque en su caso sean menos imperiosas y delimitantes, la tiranía del ciclo anual y la obsesiónpor el sexo opuesto prevalecen también entre ellos, a veces imperceptiblemente; aunque esté corregido por el sentido de la vista, también entre ellos el olfato domina secretamente en la detección del partenaire adecuado; y aunque los juegos de aproximación de los que van a juntarse sean entre ellos complicados y ceremoniosos, consisten de todas maneras en un vaivén destinado a acoplar los instintos de agresión con los de entrega.