Entrevista con Juliet Mitchell

Entrevista con Juliet Mitchell
desde el diván
Angela McRobbie
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Angela McRobbie: Me gustaría comenzar con una pregunta que estoy segura has tenido que contestar en otras ocasiones. ¿Qué fue lo primero que te condujo hacia Freud? ¿Cómo describirías la trayectoria política y cultural que siguió?

Juliet Mitchell:En aquel momento fue simplemente cierta curiosidad en torno al hecho de que las feministas norteamericanas fueran tan hostiles a Freud. Su obra no tenía entonces demasiada importancia para los grupos radicales de aquí y sin embargo era un blanco fundamental para las feministas norteamericanas. Leí a Freud y pensé que el ataque feminista estaba más dirigido a la orientación adaptativa que se daba en los Estados Unidos a la psicología del ego freudiana que al propio Freud. Ésta última, en efecto, tenía una dimensión que pretendía que nuestra tarea como psicoterapeutas era conseguir que las mujeres se sintieran satisfechas de su papel en la sociedad. Por supuesto había algo en Freud y en las teorías psicoanalíticas de las diferencias sexuales que podía fácilmente ser interpretado como denigratorio para la mujer; sin embargo, esto dejaba fuera de cuestión una evidente denigración de mayor alcance. La cuestión, en realidad, no era que la propia teoría freudiana denigrase a la mujer sino que trataba de dar cuenta de esa denigración. No obstante, esto se utilizó a su vez como estímulo ideológico para lo que más tarde se conocería como sexismo, aunque a principios de los años 60 se identificaba como patriarcalismo. Shulamith Firestone, en su libro La dialéctica del sexo, ya había apuntado el nacimiento simultáneo del psicoanálisis y el feminismo en el siglo XIX, y de hecho continúa existiendo una compleja interacción entre ambos.