El amor es pasión, la democracia ocupación

El amor es pasión, la democracia ocupación
política
Rolando Cordera
PDF

Un antiguo gurú mío, conocido entonces como Carlos Monsiváis, que dejó de serlo porque pasó al nivel superior de militante político, se ha encargado de mostrar cómo la pasión no tiene porqué separarse de la acción calculadora que caracteriza o debería caracterizar a la política. Años antes, cuando el post68 amenazaba sofocarnos, la búsqueda de una relación digamos positiva entre lucidez y compromiso colectivo y entrega con la causa de la libertad política, consigna maestra del mismo gurú, nos llevó a muchos, tal vez no tantos como entonces pensábamos, pero muchos al fin y al cabo, a hurgar en la maraña de las relaciones interpersonales buscando ya no tanto vínculos positivos, o constructivos, del tipo haz el amor y no la guerra o la imaginación al poder, etc., sino tan sólo posibilidades o esperanzas de no destrucción, íntima y también grupal, grande o pequeña, pero de todos modos colectiva. Empezamos a imaginar que desde ya se podía ampliar la frontera de lo político, aspiración que quedó debidamente plasmada como paradigma en “lo personal es, yo agregaría también, político”.