Intimidad y servicios

Intimidad y servicios Book Cover Intimidad y servicios
Varios
octubre 2000

Editorial

Así como "los caminos de la vida no son como yo pensaba, no son como imaginaba, no son como yo creía", tampoco los caminos de debate son como pensamos, imaginamos y creemos. Este número se iba a tratar de treinta años de resurgimiento del movimiento feminista. Ese aniversario rememora la primera vez que se reunió un grupo de mujeres a partir de la publicación del reportaje de Marta Acevedo sobre la marcha de las mujeres en California. Aparecido en el suplemento La cultura en México de la revista Siempre!, el texto "Nuestro sueño está en escarpado lugar" convocó a un heterogéneo abanico de mujeres interesadas en la incipiente lucha feminista.1 De ese núcleo inicial nacería Mujeres en Acción Solidaria (MAS), que organizó el 10 de mayo de 1971 la primera manifestación feminista.

Cuando nos planteamos el tema de los treinta años, pasamos a preguntarnos cuáles eran los saldos y las deudas del feminismo: qué cosas no habíamos tratado bien en estos treinta años, cuáles demandas habíamos dejado truncas. Inmediatamente se perfilaron dos: el trabajo doméstico y la frigidez. Empezamos a encargar y buscar materiales sobre ambos temas, y a la hora de las entregas ocurrió lo de siempre: un tema se comió al otro. Sobre trabajo doméstico encontramos y recibimos muchas colaboraciones, sobre frigidez casi nada, excepto un ensayo que habíamos solicitado ex profeso al Instituto Mexicano de Sexología. Así, de dos ejes principales pasamos a uno. Ojalá que quienes nos están leyendo nos hagan llegar vía correo electrónico colaboraciones sobre la frigidez femenina (antes de diciembre, por favor).

En la sección sobre trabajo doméstico tres patronas atípicas (Rosario Castellanos, Alma Guillermoprieto y María Teresa Priego) muestran las vicisitudes y desgarramientos de la relación emocional/laboral que algunas mujeres intelectuales establecen con sus empleadas. Mary Goldsmith, la experta feminista en el tema de trabajo doméstico, nos sorprende con una investigación de corte histórico que ayuda a comprender los mecanismos ideológicos en torno a la conceptualización del papel de la mujer respecto al trabajo doméstico. Hortensia Moreno nos ofrece un tour de force donde mezcla sentido del humor con intuiciones y aspectos testimoniales, todo ello en una prosa sensible y cuidada. Reproducimos además un ensayo de Silvia Federici, una de las teóricas italianas de la demanda "salario para el trabajo doméstico", tanto como documento histórico cuanto por la aterradora vigencia de su análisis. Marta Acevedo, la pionera en México de esa reivindicación, nos permite atisbar su proceso personal y político al respecto. Finalmente, el reportaje crítico de Bárbara Ehrenreich nos lleva al siniestro mundo de las compañías especializadas en trabajo doméstico, y nos deja ver los dilemas personales y éticos en torno a la situación de este sector de trabajadoras. Todo este bloque remite a la increíble visión que tuvo Rosario Castellanos en 1971 al postular: "cuando desaparezca la última criada, el colchoncito en que ahora reposa nuestra conformidad, aparecerá la primera rebelde furibunda".2

Todo este conjunto de trabajos se convierte en el recordatorio necesario de que uno de los grandes desafíos políticos del feminismo es incorporar la ausencia de reconocimiento del valor del trabajo doméstico como factor determinante de la carencia de poder de las mujeres. El impacto diferencial del proceso de ajuste económico en mujeres y hombres pasa esencialmente por la no incorporación del costo verdadero de los procesos de reproducción social en las políticas macroeconómicas. Este es un tema que trataremos en números siguientes.

Con esta amplia sección se vinculan otras dos: desde la literatura, con un texto estremecedor de Clarice Lispector; y desde la casa, donde María Inés García Canal aborda la problemática subjetiva del espacio donde se desarrollan las relaciones familiares y se realiza el trabajo doméstico dentro de un indudable ejercicio del poder, cruzado por el deseo y el placer.

Además de treinta años de feminismo, en este número rememoramos veinte de la desaparición y muerte de Alaíde Foppa. Amiga, maestra y modelo para muchas de nosotras, Alaíde es ya una figura mítica del feminismo. Lucero González y Sandra Lorenzano nos regalan un collage, mientras que su amiga Annunziata Rossi nos conmueve con un recuerdo vívido. Una feminista francesa, Nathalie Ludec, se lanza a investigar la vida de Alaíde en Internet e hilvana un panorama de informaciones varias sobre ella y su circunstancia. Pero para sentir la presencia de Alaíde qué mejor que escuchar su palabra: la nueva sección de poesía nos regala un momento conmovedor de cercanía.

En desde la escritura Sandra Lorenzano deriva del desgarramiento al amor en un texto lleno de melancolía y esperanza.

Hace unos meses estuvo en México Mica Nava, compañera feminista inglesa, integrante de debate desde hace años. Su conferencia sobre el consumo postula un proyecto de investigación original sobre el papel de las mujeres en la formación de la modernidad.

Elena Poniatowska, a quien Liliana Felipe le dedica una canción en la sección de argüende, viajó a Mexicali para entrevistar a la adolescente que fue violada por un heroinómano que irrumpió en su casa mientras ella y su familia dormían; como es ya del dominio público, a esa menor las autoridades médicas le impidieron abortar, como era su derecho, lo que la volvió madre a los catorce años. Paulina se ha convertido en un caso paradigmático del horror al que conduce el fanatismo derechista.

Carlos Aguirre nos ha acompañado con su talento y su solidaridad desde el primer número; a él le debemos las magníficas portadas de nuestro ladrillo. En una charla informal, Lucero González nos muestra lo que ha significado para él esta colaboración.

En abril de este año se llevó a cabo en Nueva York la conferencia Beijing + 5 para revisar el cumplimiento de los acuerdos de la pasada conferencia de Naciones Unidas. Las organizaciones civiles de mujeres de América Latina y El Caribe estuvieron representadas por Gina Vargas, quien leyó unas polémicas palabras que compartimos con ustedes.

Linda Gordon, especialista en temas de seguridad social y maternidad nos envió una breve reflexión sobre la manipulación inherente en la frase "el mejor interés del niño", usada ad nauseam en el caso del pequeño Elián, recién devuelto a Cuba.

Silvia Tubert, una psicoanalista argentina que radica en Madrid y colaboradora nuestra desde hace tiempo, aborda un tema candente para muchas de nuestras lectoras con hijas adolescentes: la anorexia.

Con rigor, y una claridad poco usual en los escritos psicoanalíticos, Tubert nos lleva de la mano por los vericuetos de una enfermedad donde la exploración de la feminidad se juega de forma autodestructiva.

En este número, además, celebramos el nacimiento de EPIKEIA, asociación civil dedicada a la justicia y la salud de las mujeres, no sólo porque su madre sea Isabel Vericat, integrante de nuestra revista desde su inicio, sino sobre todo porque llena una necesidad sentida en el movimiento. El documento de su acta de nacimiento ofrece información para que nuestras lectoras y lectores entren en contacto con ella.

Nuestra sección de lecturas está muy concurrida en esta ocasión, con vistazos a un conjunto de libros clásicos y básicos para el movimiento: Hortensia Moreno reseña una compilación excelente de ensayos sobre educación, lenguaje, género y diferencia sexual. Republicamos la presentación que hizo hace unos años Aralia López González sobre la novela Amora, recién reeditada. No es casual que sólo un hombre, Jorge Alonso, se arriesgue a comentar el polémico libro de Norma Mogrovejo sobre la historia del lesbianismo. Además tenemos un comentario de Carlos Amador sobre un libro que critica los excesos de los autores llamados post-modernos, y una colaboración de Salvador Mendiola sobre un texto de Adela Hernández. Termina la sección con la presentación que hizo Francesca Gargallo sobre el necesario libro de Ana Lau, Eli Bartra y Anna Fernández Poncela.

Como siempre, cerramos con el relajo de Jesusa Rodríguez, quien entregó cumplidamente su sección de argüende sobre los treinta años del movimiento, en ella disecciona ácidamente aspectos de nuestro origen evolutivo.

Last, but not least, damos la bienvenida a Cecilia Olivares, recién desempacada de Bolivia, quien se reintegra a la revista y además releva a Hortensia Moreno en la ingrata e imprescindible función de redacción.

ML

1 En el número 12 de debate feminista, año 6, octubre, 1995, pp. 355-370, reprodujimos este texto.

2 "La liberación de la mujer, aquí", tomado de El uso de la palabra y reproducido en debate feminista núm. 12, octubre, 1995, pp. 351-354.

Comité Editorial

Enid Álvarez
Gabriela Cano
Mary Gold smith
Lucero Gonzál ez
Marta Lamas
Ana Luisa Liguori
Sandra Lorenzano
Alicia Martínez
María Consuelo Mejía
Araceli Mingo
Hortensia Moreno
Mabel Piccini
María Teresa Priego
Raquel Serur
Estela Suárez
María Luisa Tarrés
Jesusa Rodríguez
Isabel Vericat