Heridas, muertes y duelos

Heridas, muertes y duelos Book Cover Heridas, muertes y duelos
Varios
octubre 2003

Editorial

Aunque la escritura y la creación en general siempre parten de la intención de dar a conocer nuestras ideas, nuestros sentimientos o intereses, de compartirlos con quienes los leen, escuchan o miran, en el caso de las heridas, las muertes y los duelos el deseo de poner en palabras o imágenes lo vivido/lo desaparecido se entreteje con la necesidad de revisar —tal vez más de una vez, seguramente una y otra vez— el golpe que la muerte asestó a nuestra vida.

Después de vivir la muerte de un ser querido, o de vivir muchos años marcada por el temor a la muerte, después de sobrevivir a la destrucción sistemática de 6 millones de personas o haber crecido huérfano de padres asesinados por el estado argentino, queda la expresión: la recreación como una manera de entender y entendernos, o por lo menos como la búsqueda de comprensión, en algunos casos, de aceptación.

Trabajar, atravesar, elaborar un duelo son expresiones que forman parte del lenguaje ordinario, a partir del trabajo de Freud, y sin embargo el duelo mismo es algo que en nuestra época no sabemos muy bien cómo manejar. ¿Qué expresiones de duelo son “aceptables”?, ¿cuánto tiempo es el tiempo “normal” de duración para un duelo?, ¿existen un duelo sano y uno patológico?, ¿se llega realmente a la terminación de un duelo?

Seguramente que para la elaboración del duelo (para sobrevivir a la muerte que nos deja descolocados, mutilados, sin techo que nos cubra ni suelo sobre el que pisar) sirve de ayuda la puesta en relato de la vida de quien falleció; para aliviar por muy levemente que sea las heridas sirve de ayuda volver a ellas, contemplarlas, verlas cicatrizar y quedarse con las cicatrices que ineluctablemente formarán parte de uno para siempre.

En la sección que abre este número de DEBATE FEMINISTA hemos reunido cuatro artículos que tocan la muerte desde lo individual y desde lo socio-político. Luis Miguel Aguilar aborda lo inrelatable: la muerte de su hijo pequeño. Desde el “lugar herido”, desde la conciencia de que esa falta lo acompañará toda la vida, Aguilar escribe de una manera tan honesta y conmovedora que no queda más que agradecerle compartir su dolor con tantos lectores anónimos.

Carmen Boullosa retoma un tema que atraviesa gran parte de su obra literaria: el temor a la muerte, que la lleva a huir constantemente de la adultez, el compromiso, la estabilidad. “Mis cadáveres” hace un recuento de todos los momentos en que la muerte tocó a su vida, momentos que se entretejen con aquellos en los que cobró conciencia de su cuerpo como separado, deseante, capaz de gozar.

Ana María Amado realiza una lúcida lectura de las recreaciones que llevan a cabo los familiares de las víctimas de la dictadura argentina y las inscribe dentro del ámbito político: el reclamo de los hijos que ya adultos reconstruyen las vidas y las elecciones de sus padres, los padres que reviven la muerte de los hijos, la violencia homicida y la orfandad universal.

Jean Améry, quien estuvo internado en varios campos de concentración, entre ellos Auschwitz, explora y comparte —aunque sin esperar simpatía— las razones que le impiden olvidar, su negativa a perdonar, su reclamo a la nación alemana para que no borre de su memoria el periodo nazi de su historia. En este caso se trata de heridas que nunca cicatrizaron, por más que Améry, a través de su escritura, intentó, en palabras de Primo Levi, “superar lo insuperable”.

Cuatro artículos más de este número tocan la temática de la primera sección. En desde el recuerdo, Araceli Colin ofrece un homenaje a la antropóloga Noemí Quezada, a la vez que reflexiona sobre la muerte y el duelo como objetos de estudio, por un lado, y como vivencias personales, por otro. Susan Sontag, en desde la disidencia, alude al carácter innecesario, amoral e injusto de las circunstancias del conflicto palestino-israelí; desde las puntualizaciones semánticas y políticas que viene realizando a partir del 11 de septiembre de 2001, Sontag expresa su respeto a los soldados israelíes que rechazan servir para dominar y humillar al pueblo palestino. En desde Argentina, Raquel Robles complementa en ciertos aspectos el artículo de Ana María Amado, con una reflexión sobre el esperado fin de la impunidad y la posibilidad de retomar los sueños de los padres asesinados así como los sueños propios. El psicoanalista inglés Adam Phillips, en desde el diván, nos deja ver cómo la rabia —uno de los estados/estallidos que caracterizan al duelo y también al enfrentamiento ante el sinsentido y la inutilidad del exterminio masivo de seres humanos— es resultado de la frustración de nuestros ideales, de un mundo ideal que al parecer sólo existe en nuestra imaginación.

Mientras que con estos artículos se apuntala el cuerpo central de este número, a partir de un intercambio de miradas con la comandante Esther, Teresa Carbó realiza un apasionante análisis del discurso que la comandante zapatista pronunció en el Congreso en 2001. Su presencia y sus palabras, las que nos dieron a muchas de nosotras una entrañable sorpresa, son sopesadas en todos sus aspectos en desde esta tribuna.

El escritor estadounidense Phillip Lopate escribe amorosa e irónicamente sobre sí mismo: la apariencia de su cuerpo, sus posibilidades reales y las soñadas, su historia, las partes preferidas y las que le causan molestias; elabora, así, un retrato de sí mismo al escribir un retrato de su cuerpo.

Mónica Mansour nos presenta cuatro poemas de cuatro poetas negras del continente americano que tocan el tema de la negritud imbricado con el del ser mujer en un mundo en el que pareciera que esas dos condiciones implicaran, como expresa June Jordan, que se nació y se vive “equivocada”.

La sección desde la mirada nos ofrece las fotografías de Lorena Alcaraz, “política en imágenes”: cuerpo, manos y barro ilustran los conceptos y vivencias centrales de la equidad, la participación, la diversidad y la libertad.

En la sección de políticas públicas, dos especialistas en el tema de la perspectiva de género, Judith Astelarra y Francisco Cos-Montiel, nos ofrecen elementos valiosos para ir haciendo una evaluación de experiencias. Astelarra revisa las formas en que los institutos de la mujer han aplicado las políticas de igualdad de oportunidades y sus resultados en España. Especialmente interesantes son los hallazgos que muestran cambios de actitudes, aunque queda la duda de si dichas transformaciones se deben principalmente a la labor de las instancias que se encargan de políticas dirigidas a terminar con la discriminación en contra de las mujeres. Por su parte, Cos-Montiel analiza, mostrando su pertinente aparato teórico, la gestión del Instituto Nacional de las Mujeres en México, y concluye que, por lo menos hasta ahora, más que género, tela o nuevos ropajes, lo que hay son sobre todo discursos y proclamas. Y aunque la sección está dedicada únicamente a analizar las instancias que en España y México se ocupan de la transversalización del género, le sumamos unos comentarios agudos de Haydée Birgin, nuestra compañera argentina.

En desde Nicaragua, María López Vigil nos ofrece un panorama a la vez desolador y esperanzado de este país centroamericano como marco para la historia de Rosa, la niña nicaragüense que, violada en Costa Rica, finalmente pudo someterse a un aborto terapéutico en su país. Las múltiples vicisitudes que rodearon el caso, y la rápida y humanitaria intervención de las feministas nicas son recordatorio del trecho todavía largo que hay que recorrer para que sea respetada la voluntad de las mujeres y niñas en materia de sexualidad y reproducción. Hacemos un llamado desde estas páginas a quienes tengan conocimiento de casos similares, para que nos hagan llegar la información. Es imprescindible ir documentando estas lamentables experiencias.

Ante la reciente declaración vaticana en contra de las uniones de personas homosexuales, María Teresa Priego y Román Revueltas escribieron sendos artículos periodísticos que reproducimos con gusto. Las arcaicas posturas de la jerarquía de la iglesia católica, que prohiben las relaciones erótico-amorosas entre dos personas del mismo sexo, fomentan la homofobia.

Lecturas presenta esta vez cinco libros fundamentales. En primer lugar, Gabriela Cano comenta el Diccionario de cultura homosexual, gay y lésbica de Alberto Mira cuyo objetivo, a decir de Cano, es informar sobre obras, creadores y públicos gays. Enseguida Teresa Valdés presenta Género, propiedad y empoderamiento de Magdalena León y Carmen Diana Deere, obra que recoge información de doce países de América Latina sobre el tema de la tenencia de la tierra y el acceso a ella. Rosío Cordova hace una lectura plena de sabiduría y humor de La prostitución y su represión en la ciudad de México (siglo XIX) de Fernanda Núñez. “Para ubicar el género” es la reseña de Matthew Gutmann sobre Gender’s Place: Feminist Anthropologies of Latin America que incluye los trabajos de estudiosas estadounidenses y latinoamericanas. Para finalizar incluimos las cuatro presentaciones del libro compilado por Eli Bartra, Debates en torno a una metodología feminista, obra central para quienes están interesadas en la investigación feminista.

Como siempre, cerramos con la sección argüende. El espectáculo de cabaret político que Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe han venido impulsando a lo largo de varios años, realiza esta vez un viaje al pasado y retoma una parte de la historia patria para criticar el presente. También incluimos la inefable canción de Liliana: hay que oírla.

CO

Comité Editorial

Marta Acevedo
Enid Álvarez
Marisa Belausteguigoitia
Gabriela Cano
Dora Cardaci
Mary Goldsmith
Lucero González
Marta Lamas
Sandra Lorenzano
María Consuelo Mejía
Araceli Mingo
Hortensia Moreno
Cecilia Olivares
Mabel Piccini
María Teresa Priego
Raquel Serur
Estela Suárez
María Luisa Tarrés