Fragmentos y proposiciones

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Varios
abril 2000

Editorial

Este número, a diferencia de los veinte anteriores no tiene un eje, sino que está fragmentado en distintas proposiciones. Pero si hubiéramos de encontrar un hilo conductor para los textos que componen este "ladrillo", ese papel le sería conferido sin duda al concepto de representación: desde su obvia referencia a la obra dramática hasta su función de figura, imagen o idea que sustituye a la realidad, pasando por el sentido menos común de autoridad, dignidad o carácter de la persona, para aterrizar finalmente en el significado político del término que remite a la facultad de sustituir o hacer las veces de una entidad o colectividad en el espacio de la toma de decisiones. En fin: la idea de representación como la capacidad humana de atribuir funciones simbólicas a las cosas y a las personas.

El texto con el que abrimos, "La muerte sin escena", es un ensayo impecable sobre nuestra habilidad —y actual inhabilidad— para develar el sentido de la muerte. Nelly Schnaith —quien colaboró con nosotras en el primer número de esta revista, inaugurando la sección "desde lo cotidiano" se refiere a algunas de las representaciones más codificadas de la tradición occidental —Platón y el cristianismo— del transcurso inevitable hacia la desaparición individual y las contrasta con la brutalidad irracional de la muerte colectiva en el siglo xx, caracterizada por la incapacidad para incluirla dentro de los sucesos significativos de la vida. La profundidad de su reflexión cristaliza en una escritura de extraordinaria belleza.

En su artículo "Sociedad Anónima", Diamela Eltit ofrece una amplia mirada desde la izquierda sobre acontecimientos en Chile que bien pudieran haber ocurrido en otros países de América Latina. Su lúcida disección de los mecanismos de la alienación por el olvido y su clara reivindicación de una memoria comprometida infunde un aliento optimista a un texto que registra aspectos de lo más negativo de nuestra cultura política latinoamericana . Las maneras en que Diamela caracteriza al gran modelo femenino construido por la suma de discursos oficiales son el melodrama y el folletín . Esto resuena con nuestra sección "desde el melodrama", donde dos de los tres textos de análisis de la cultura mass-mediática tratan ese género y revelan muchos de los tics que forman parte de las representaciones más recurrentes de la feminidad. Los tres trabajos contribuyen a la indagación de los elementos semióticos que permiten establecer estereotipos y dictar normatividades para los papeles genéricos y sexuales, y de esa manera ensanchan el espacio de la reflexión acerca de la identidad.

Mabel Piccini nos entrega esta vez otro avance de su investigación sobre las costumbres del público televidente y sobre el lugar que se le otorga al melodrama televisivo en las rutinas aplastantes de la vida urbana. July Chaneton, por su parte, desmenuza el lenguaje de esos programas donde la gente habla y escenifica su vida íntima (los talk shows) para documentar la miseria sexual e intelectual imperante en el medio. Mientras tanto, Márgara Averbach examina la intrusión de protagonistas femeninas en el género cinematográfico macho por excelencia: el western. Además de miradas sutiles y observaciones perspicaces, los tres estudios comparten la interesante vocación de encontrar mensajes libertarios en el discurso de los media.

En un espacio privilegiado de la representación, la escritura, Mary Louise Pratt despliega un alegato muy bien informado en contra de la exclusión de las mujeres del canon ensayístico latinoamericano. Este texto constituye una muy buena continuación de los que publicamos en nuestro número 20 (en la sección "desde la crítica") y, como aquéllos, pone en cuestión la legitimidad de una tradición que asigna la representatividad del pensamiento a un conjunto restringido de plumas (manejadas en su abrumadora mayoría por varones presumiblemente heterosexuales, pertenecientes a la clase dominante y de características étnicas y raciales muy específicas). Para ilustrar su argumento de que el ensayo latinoamericano ha estado siempre animado por la presencia de escritoras, publicamos también el texto de Victoria Ocampo en que aparece el "No me interrumpas" que da nombre al ensayo de Pratt.

Finalmente, para cerrar el tema de la representación, nos brincamos al mundo electoral . Sylviane Agacinski argumenta la propuesta de un grupo de políticas francesas, que rebasa con creces las tímidas incursiones feministas en la discusión de las cuotas. Para ella, el problema de la representación de las mujeres en el parlamento va más allá de la búsqueda de una fórmula conciliadora de intereses y sólo se resuelve con el reconocimiento de la composición real de la sociedad en la mixtura de los órganos de representación. La paridad, el 50/50, se vuelve así el mecanismo representativo por excelencia.

A quienes hayan leído nuestra mesa redonda sobre cultura en el número 20 no les debe sorprender la aparición de un espacio para la poesía coordinado por Mónica Mansour . Mónica invitó a Guadalupe Flores Liera a que nos diera una muestra de una poesía casi desconocida en México: la escrita en Chipre . Durante la última reunión de comité editorial se inició un debate acerca de si debíamos utilizar el sustantivo "poetisas" (que es diferencial) o el sustantivo "poetas" (que es inclusivo). Aunque ninguna posición convenció a la otra, por mayoría se decidió poner "poetas".

Una académica feminista mexicana, Estela Serret, nos ofrece una rigurosa reflexión que nos pone al día en el debate intelectual sobre ética y feminismo.

Tony Kushner y Susan Sontag escenifican una conversación donde el activismo aparece con facetas diversas . La reivindicación de una actitud al mismo tiempo desencantada y comprometida es el sello de estos activistas norteamericanos cuya militancia en campos distintos coincide en su pasión por el teatro.

Ana Amado incursiona en un debate clásico y vigente del feminismo: la identidad. Su texto logra dar cuenta de la dimensión política e intelectual del debate sobre el cuerpo, al mismo tiempo que elude la trampa del esencialismo. Su ensayo inteligente y bien escrito es un ejemplo del pensamiento feminista latinoamericano postmoderno.

En el campo de lo simbólico, Susana Fioretti realiza un interesante recorrido por un ámbito de autoridad y desempeño femeninos en la historia: se refiere a las mujeres que, en etapas tempranas del cristianismo, optaron por la negación de su sexualidad; el celibato femenino constituye entonces -desde una lectura moderna- un posicionamiento paradójico donde se juega algo más que la sexualidad y algo más que la autoridad.

En ocasión de nuestro décimo aniversario le preguntamos a nuestro artista visual, Carlos Aguirre, qué cambios debíamos hacer a la revista y sorprendentemente nos dijo que casi nada, sólo abrir un espacio permanente a jóvenes artistas visuales. Respondemos a esa recomendación con la presentación de Lorena Wolffer, artista visual y performancera que se reivindica como feminista y cuyo trabajo mezcla provocación y calidad en dosis altamente estimulantes.

A quienes les intrigue la personalidad de Carlos Aguirre --quien desde el primer número es el autor de nuestras portadas-- les recomendamos la entrevista que le hizo Lucero González, y que por problemas de espacio publicaremos en el próximo número. También en nuestra próxima entrega esperamos publicar los textos que Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis leyeron en la presentación del número 20 como celebración de los primeros 10 años de debate. Cuando se los pedimos, nos dijeron que los tienen traspapelados. Mientras los encuentran, publicamos una reseña de Monsiváis sobre el libro que surgió de la serie de programas de Sabina Berman, Denise Maerker e Isabelle Tardan que transmitió el canal 11 sobre las mujeres y el poder. Completamos la sección de lecturas con una espléndida reseña de Claudia Hinojosa sobre La experiencia homosexual.

Cerramos con el humor desaforado de Jesusa Rodríguez y Carmen Boullosa quienes en esta ocasión incursionan en el ámbito del inconsciente, con referencias al cuidado de los pies y a otros temas igual de vitales o triviales (la política, por ejemplo). Y con una canción de Liliana Felipe con letra de María Teresa Priego y Jesusa que alude a muchas de nosotras.

Comité Editorial

ENID ÁLVAREZ
GABRIELA CANO
MARY GOLDSMITH
LUCERO GONZÁLEZ
MARTA LAMAS
ANA LUISA LIGUORI
SANDRA LORENZANO
ALICIA MARTINEZ
MARIA CONSUELO MEJÍA
ARACELI MINGO
HORTENSIA MORENO
MABEL PICCINI
MARÍA TERESA PRIEGO
RAQUEL SERUR
ESTELA SUÁREZ
MARIA LUISA TARRES
JESUSA RODRIGUEZ
ISABEL VERICAT