Feminismo y democracia

Feminismo y democracia
democracia
Carole Pateman
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Una feminista no se ocuparía siquiera del tema de este ensayo, porque para las feministas la democracia no ha existido jamás. Las mujeres nunca han sido aceptadas, y no lo son ahora, en calidad de miembros y ciudadanos con los mismos derechos en ninguno de los países considerados como “democráticos”. A lo largo de toda la historia del feminismo se repite una imagen que habla por sí sola y según la cual una sociedad liberal está compuesta por clubes de hombres —quienes, como señala Virginia Woolf en Tres Guineas, se distinguen por sus trajes y uniformes particulares— como son el parlamento, los tribunales, los partidos políticos, el ejército y la policía, las universidades, los lugares de trabajo, los sindicatos, las escuelas públicas (y las privadas), los sitios exclusivos y también los centros recreativos populares. De todos ellos las mujeres siempre han sido excluidas o sólo incluidas como meros auxiliares. Esta opinión de las feministas se ha visto confirmada por los debates académicos sobre la democracia, en los cuales se concede poca importancia a cuestiones como el feminismo o la estructura de la relación entre los sexos.