Ciudadanía, género y elecciones

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Varios
abril 2012

Editorial

En este año de elecciones federales en México, hemos decidido dedicar este número de debate feminista a los temas de ciudadanía, democracia y género. Iniciamos la sección con un relato sobre algo espectacular: una mujer indígena que llega a presidenta municipal en una comunidad que se rige por usos y costumbres. Soledad Jarquín Edgar nos presenta el caso ejemplar de Sofía Robles, la primera mujer en Santa María Tlahuitoltepec (Oaxaca) en ejercer ese cargo. Lo ocurrido en esa sociedad mixe da cuenta de la importancia del compromiso de Sofía Robles en el trabajo comunitario y la defensa de los derechos humanos. Su trayectoria ha facilitado su inclusión como mujer indígena en un puesto de poder tradicionalmente reservado a los hombres. Asimismo, muestra que es posible que quien llegue a gobernar asuma una actitud de servicio. La trayectoria de Sofía Robles es un modelo a seguir. Superar como mujer los usos y costumbres políticos de la comunidad ayudará a que otras mujeres anhelen compartir la responsabilidad política y no teman asumir el reto de la participación.
Martha Sánchez Néstor, otra notable líder indígena, expone el caso del Foro Internacional de Mujeres Indígenas que, en alianza con otros grupos de mujeres, ha logrado fomentar la participación y el liderazgo entre las indígenas. Su objetivo es buscar el reconocimiento de las mujeres indígenas como sujetos de derecho y agentes de cambio. Y, por tanto, que tengan el mismo derecho que los hombres al acceso a créditos y tecnologías que fomenten su desarrollo.
Liliana de Riz revisa aspectos de la democracia en la realidad latino-americana y consigna los avances que ha habido en la región en materia de democracia en los últimos años. Ella concluye que la democracia representativa, pese a haber perdido credibilidad y haber generado un desencanto que alienta el populismo, es el único camino legítimo de acceso al poder. De Riz menciona los mandatos de mujeres al frente del poder ejecutivo de varios países en Latinoamérica: Michelle Bachelet en Chile, Laura Chinchilla en Costa Rica, Cristina Fernández de Kirchner en Argentina y Dilma Rouseff en Brasil. El de la presidenta argentina le sirve para ejemplificar la llegada de una mujer a la presidencia con el sustento de una figura masculina que la antecede, la de su marido. Esto resulta una mezcla de modernidad y arcaísmo en un régimen tributario de un partido dominante, el peronismo. Aunque no se puede evaluar aún el impacto de estos gobiernos encabezados por mujeres en términos de agenda de género, De Riz nos recuerda lo fundamental que es mirarlos para darnos una mejor idea de los cambios políticos que se están gestando en la región.
María Pía Lara utiliza el método de la genealogía conceptual propuesto por Reinhart Koselleck para hacer una reconstrucción del concepto de democracia a través del tiempo. Repasar las ideas de soberanía, pueblo, Estado e igualdad le permite a Lara ahondar en las aporías o ambigüedades de dicho concepto. De forma complementaria, Benjamín Arditi problematiza las cuestiones de igualdad e inclusión en el contexto de la esfera pública. Argumenta que aunque el problema de acceso a la esfera pública estuviera resuelto, el de la igualdad se mantendría, puesto que no se puede asegurar la inclusión de todos a través de la ciudadanía. Estos textos nos muestran la calidad de la reflexión teórica latinoamericana.
Ida Dominijanni hace un estudio de la política de la diferencia en un momento en el que la política está en crisis en Italia. Como argumenta la autora, el feminismo italiano nunca ha sido sólo un movimiento de reivindicación de género, sino de claro empoderamiento y toma de conciencia, y el desarrollo de la política de las mujeres ha sido uno de los factores determinantes de la crisis política actual. Ella considera, por un lado, que la ceguera de la política frente a las transformaciones y cambios en términos de libertad femenina es amenazante y, por otro, que la asimetría entre la política de la diferencia y la crisis de la política nos hace ponernos bizcas para ver tanto lo bueno como lo malo en términos de las relaciones actuales entre mujeres y hombres. Este estrabismo conduce a no confiarse de que lo logrado es perfecto y permanente, y a no quedarse en la melancolía del declive político de nuestros tiempos. La suya es una mirada en la que la libertad femenina abre posibilidades impredecibles para el presente.
Cierran esta sección dos textos sobre ciudadanía y género. El primero, de Ruth Lister, establece la relación entre ambos conceptos. Dado que a las mujeres se les ha privado durante buena parte de la historia de la humanidad del título de ciudadanas, la teorización contemporánea sobre la ciudadanía debe prestar más atención a las formas diferentes en que esta denominación ha evolucionado para hombres y para mujeres. No basta con reconocer la exclusión de estas últimas, sino que también se debe estudiar la manera en la que los primeros se vinculan con ella. En su búsqueda por introducir el género en el concepto ciudadanía, Lister propone tres posibilidades: el de la igualdad entre géneros, el del reconocimiento de las diferencias entre hombres y mujeres, y uno neutral ante el género, pero que reconozca la multiplicidad de identidades tanto de los integrantes de uno como los del otro género.
Paul Kershaw, por su parte, cuestiona la teorización de Lister, señalando que su principal deficiencia es que no considera que los pequeños cambios realizados por las personas en la esfera privada para enfrentar la discriminación hegemónica sean actos ciudadanos. Para Kershaw, son ciudadanas no sólo quienes defienden públicamente la división de las responsabilidades de cuidados entre hombres y mujeres, sino también quienes en la intimidad de su hogar subvierten las convenciones y crean formas equitativas de división del trabajo, que al mismo tiempo combaten la discriminación.
La siguiente sección, apropiadamente titulada desde otro lugar, incluye un provocativo ensayo de Lauren Berlant. Esta aguda crítica cultural detecta y analiza "una relación de vinculación con condiciones de posibilidad comprometidas, cuya realización se descubre ya sea como imposible, mera fantasía, o demasiado posible y tóxica". A través del estudio de tres textos literarios, la autora devela la "atracción magnética" de este concepto.
Asimismo, en este número decidimos rendirle un breve pero merecidísimo homenaje a nuestra querida Elena Poniatowska. Incluimos cuatro ensayos intimistas sobre su obra. El primero, de Raquel Serur, plantea que, para entender la literatura mexicana de la segunda mitad del siglo XX, es indispensable la lectura de la obra de Monsiváis y de Poniatowska. A diferencia de Monsiváis, Poniatowska no sólo se vale de la crónica para explorar la realidad mexicana, sino que también se sirve de la novela y de otros géneros literarios, y hace aportes fundamentales a la tradición literaria nacional. Juan Bruce-Novoa, por su parte, hace un repaso de cuatro de sus personajes femeninos: Lilus Kikus, Jesusa Palancares, Angelina Beloff y Tina Modotti. Bruce-Novoa no busca en estos textos a la figura pública autora de textos sociales, sino a la periodista, a la mujer comprometida con la humanidad, a la creadora de otras mujeres. En una tónica similar, Nathaniel Gardner hace un análisis de una de sus obras tempranas: Melés y Teleo, una obra teatral imposible de escenificar en la que Gardner rastrea la presencia de la autora, en busca del reflejo de su vida en la ficción. La intención de este autor es recuperar un texto de Poniatowska que permite rastrear la evolución de su pensamiento como escritora e intelectual con trascendencia internacional. Finalmente, Sandra Lorenzano nos ofrece su lectura de la novela más reciente de Poniatowska, Leonora, donde encuentra una similitud fundamental entre la escritora y su protagonista, Leonora Carrington.
En desde la literatura, Jennifer Clement nos entrega un breve relato que demuestra la razón de su éxito literario. Además, en este cuento se encuentra retratada una época en la que los asesinatos de mujeres no estaban asociados, como hoy día, a la lucha contra el narcotráfico.
En desde el cuerpo, Ana Amuchástegui, Guadalupe Cruz, Evelyn Aldaz y María Consuelo Mejía hacen un análisis de los cruces entre religión y política en México, en particular en cuanto a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La situación actual es la siguiente: en 2004 se logró la inclusión de la anticoncepción de emergencia en los servicios públicos de salud, y, en 2008, la despenalización del aborto en la ciudad de México, seguida en 2009 por una campaña masiva, liderada por los grupos conservadores y religiosos del país, dirigida a penalizarlo aún más en más de la mitad de los estados. Se pone bajo la lupa la laicidad del Estado mexicano, así como el "desdibujamiento de las fronteras ideológicas y políticas tradicionales en el escenario político mexicano actual".
En desde la ley, Alma Luz Beltrán y Puga nos presenta un análisis de la situación legal del juicio de Karen Atala vs. el Estado de Chile. Se trata de un caso interesante que se espera que siente precedentes sobre la discriminación por orientación sexual en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Atala es una abogada chilena que perdió la custodia de sus hijas por vivir con su pareja lésbica, acusada por su exmarido de no ofrecerles un ambiente adecuado para su desarrollo. En esta lucha contra la heteronormatividad, la Corte ya se pronunció y reiteró que este tipo de discriminación va en contra Convención Americana de Derechos Humanos, ratificada por el Estado de Chile.
En desde Xalapa, Leticia Cufré nos ofrece una breve intervención que hizo ante el congreso local, donde cuestiona la lentitud con la que se ha avanzado en el diseño de políticas públicas que combatan la violencia contra las mujeres. Establece tres puntos que se deben tener en cuenta para evitar que el proceso de la erradicación de la violencia de género se atore en el camino: separación de las prácticas violentas contra las mujeres de las demás prácticas violentas, la banalización del sufrimiento humano y la perspectiva de la victimización y la falta de reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres.
Dentro de la sección lecturas, Concepción Núñez Miranda reseña ¿Son mejores las mujeres?, de Sara Sefchovich. Las citas que extrae Núñez Miranda son sólo un pequeño bocado de la deliciosa selección de fragmentos de la obra de Sefchovich sobre las mujeres y el feminismo en México. Por su parte, Ana María Martínez de la Escalera nos ofrece una lectura de otro libro que considera que debe volverse referencia para las académicas de nuestro país: Feminismo transmoderno: una perspectiva política, de María del Carmen García Aguilar. Se trata de un libro con una orientación filosófica que reflexiona sobre el devenir de las académicas feministas. Por último, Antoine Rodríguez reseña El coloquio de las perras, un interesantísimo ensayo/crónica/documentación ilustrada de Antonio Marquet sobre la compañía de actores dragas Las Hermanas Vampiro y su espectáculo Joteando por un sueño. Marquet es un activista LGBT, y su libro nos ofrece el estudio de un espectáculo que deconstruye de forma crítica el discurso de la sociedad heteronormativa y homofóbica en el que se inserta. De no ser por una obra como la de Marquet, se corre el riesgo de perder la evidencia de la existencia de shows que exponen la resistencia de estos sujetos desviantes o abyectos.
En argüende, con su tradicional manejo de la ironía, Jesusa Rodríguez nos ofrece una versión de la invención de dios que sirve para justificar la incapacidad de los seres humanos para responsabilizarnos por nuestros propios actos. Dios, al final del año (según el calendario cósmico de Carl Sagan), es sólo un pretexto para justificar la llegada tarde del Homo sapiens a la Tierra. Como también es costumbre, presentamos una canción de Liliana Felipe, con coautoría en la letra con Jesusa, cuyo título habla por sí mismo: "El triunfo del amor".
Confiamos en que esta edición de debate feminista sirva, como ha sido nuestra intención, para enriquecer el debate electoral actual y también para aportar nuevas perspectivas a quienes tienen la intención de gobernarnos, para que enriquezcan sus propuestas •

Ariadna Molinari Tato

Comité Editorial

Marta Acevedo
Marisa Belausteguigoitia
Gabriela Cano
Dora Cardaci
Mary Goldsmith
Nattie Golubov
Lucero González
Sandra Lorenzano
María Consuelo Mejía
Lucía Melgar
Araceli Mingo
Hortensia Moreno
Cecilia Olivares
Mabel Piccini
María Teresa Priego
Raquel Serur
Estela Suárez