La escritura de la vida y el sueño de la política

La escritura de la vida y el sueño de la política Book Cover La escritura de la vida y el sueño de la política
Varios
abril 1997

Editorial

Este número sale a la luz con la tristeza de la muerte de Barbara Beck, la berlinesa integrante de nuestro consejo consultivo, enamorada de México, mente creativa y crítica cuya contribución a la consolidación de esta revista siempre tendremos presente.

A último momento tuvimos que "rebanar" este número sobre escritura y política: muchos ensayos, muy largos, nos daban un total de cerca de 600 páginas. La reducción fue dolorosa. ¿Habría tal vez que empezar a pensar en sacar cuatro números al año?

La escritura. La dimensión de la escritura produce un espacio intermediario. Un espacio de intermediación entre quien escribe y quien lee —pero también entre dos que leen—; un espacio a medio camino entre el deseo y la realidad (entre la vida y el pensamiento; entre la imaginación y la percepción); un espacio que no es completamente privado (porque se trasciende en la publicación) ni es completamente público (pues hay una escritura empeñada en explorar la intimidad). Entre la vida y la muerte, pues quien escribe no muere del todo, sino que tiene una existencia paradójica para quien lee. Entre el individuo y la sociedad.

Tal vez por ello resulte un instrumento de expresión y de conciencia privilegiado para las mujeres. Con el título de la primera sección de este número: "La escritura de la vida", queremos subrayar la contradicción implícita en esa relación: la escritura se opone frontal a la vida, pero al mismo tiempo la acoge, la recupera, la inventa. Hablamos de la vida de las mujeres que escriben, y de la escritura que recrea esa vida, la oculta, la disfraza, la muestra. Para esas mujeres, la escritura se ubica en el centro, se vuelve el motivo principal, el motor, el elemento definitorio de la vida. La escritura que conduce "a lo negro, a lo estéril, a lo fragmentado".* La escritura que parece "un punto de partida firme y seguro": (Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas).

Como espacio intermediario, pues, la escritura se inserta en la vida como una declaración de foraneidad. Quien escribe literatura tiene que situarse fuera de los límites. Pone en duda fronteras, desconoce las reglas, traspasa los bordes, está continuamente vulnerando las definiciones. Ese salirse afecta la vida (o la vida ya estaba afectada y por eso recurre a la escritura).

La marginalidad, lo subterráneo, lo extraño y lo diferente pintan su rareza en ese "proyectarse desesperado de la materia verbal/Liberada a sí misma/Naufragando en sí misma", en la esperanza de que el lenguaje logre configurarlos, darles consistencia, coherencia, inteligibilidad. Y en ese esfuerzo ocurre "que un mundo sea desenterrado por el lenguaje" (por mucho que se desconfíe del lenguaje, por mucho que nos desborde y nos entrampe).

En estos nueve textos sobre la escritura de la vida, nuestras autoras ensayan o reflexionan sobre las llamadas "escrituras del yo"y tratan de comprender la tensión que generan estos espacios intermediarios en la configuración de las identidades de algunas escritoras.

La política: aquí, allá y acullá. De la transformación de las vidas cotidianas a vincularse a la realpolitik de sus países, varias feministas ofrecen un panorama de lo más interesante: el feminismo latinoamericano, presente con colaboraciones que vienen de Chile y Brasil; el europeo, con reflexiones de Italia y Yugoeslavia; y, como siempre, el pensamiento norteamericano.

Las acciones de las feministas han transformado el paisaje social del mundo. "Lo personal es político" sigue siendo válido treinta años después. Y muchos de estos ensayos muestran las variaciones de cómo se impulsa y vive la transformación. Desde los grupos feministas, modelos organizativos de concientización y de intervención, hasta la acción pública, la faz cambiante del feminismo cobra una visibilidad insospechada.

La dimensión subversiva y contenedora de los movimientos feministas inventa estrategias para reelaborar problemas que persisten: de la sexualidad al aborto, del trabajo doméstico al asalariado. Procesar intereses sociales diversos obliga a una confrontación razonada, por más difícil que parezca a primera vista. Estos textos muestran, desde tres lugares distintos (aquí, allá y acullá) las peripecias de distintos feminismos.

También estos ensayos muestran lo que María Pía Lara, en desde la filosofía, nombra un esfuerzo coherente que puede ser entendido colectivamente como una "fuerza ilocucionaria" en los niveles académicos, cultural y social. "Ilocución" es un término de la filosofía del lenguaje —que no aparece ni en el diccionario de María Moliner ni en el diccionario de Filosofía de Brugger— que alude a los actos que (a veces) realizamos al emitir un enunciado.

Lara plantea un "modelo" muy en la línea de las genealogías de mujeres que reconstruyen sus raíces históricas, políticas y culturales. Al analizar los distintos papeles que éstas juegan, surge la reflexión sobre la práctica actual.

Debido a que con frecuencia el movimiento se convierte en unsitio de pertenencias identitarias muy arraigadas, en el VII Encuentro en Chile varios grupos ventilaron sus diferencias en relación a lapolítica de la identidad: ¿quiénes detentan la "verdadera" identidad feminista? En la sección desde el movimiento, dos miradas, una desde México y otra desde Argentina, nos permiten seguir la pista a la brutal polarización de posiciones y al estallido de las diferencias. La confrontación que explotó en Chile ha estado presente, con otros nombres, desde el primer encuentro en Colombia. Sólo que la caracterización de esas dos tendencias no había terminado en enfrentamiento. Podemos rastrear la brecha desde el Encuentro en El Salvador, donde la oposición se designó como la existente entre "feministas de la utopía" versus "feministas de lo posible". Por cierto, Aricó decía que la utopía es el recurso de los débiles y también que cuando no se sabe cómo salir del paso, se recurre a la utopía. El señalaba que el exceso de discurso utópico liquida la posibilidad de amar lo posible, y sin algo de adhesión a lo posible, de búsqueda de lo posible, no podemos hacer de la política una dimensión humana. Talvez por eso se dejó de usar esa caracterización y se derivó a la autodenominación de "autónomas" versus la categorización de "institucionalizadas". Sin embargo, esta oposición es tramposa en varios sentidos: no sólo porque autonomía es un término que tiene significados ambiguos para los diferentes grupos que conforman el movimiento (autonomía organizativa no es lo mismo que autonomía política), sino porque varias de las auto llamadas autónomas tienen instituciones que reciben financiamiento.

El rechazo de unos grupos a vincularse como movimiento con las oficinas gubernamentales y los partidos políticos los ha llevado a calificar ese tipo de actividades como ilegítimas. Ahora el antiguo temor a la cooptación por el gobierno ha sido reemplazado por el temor a la mediatización, que neutralizaría la "esencia" radical de las demandas feministas. Se construye entonces una contraposición entre radicalidad y reformismo, que evita el debate sobre cómo influir con eficacia política, sin ceder en nuestros principios. Así, a la ya depor sí difícil relación entre distintas tendencias del feminismo, de suaparentemente insuperable dificultad para lograr consensos alrededor de demandas o estrategias de acción, y de la creciente competencia por los recursos financieros, se suma la animadversión que genera el carácter público adquirido por determinados grupos o ciertasintegrantes del movimiento.

El eje "autónomas" versus "institucionalizadas" partió al encuentro, y mostró no sólo diferentes concepciones estratégicas, sino una práctica política arraigada en la intolerancia y las dificultades de operar, de ambos lados, ante la pluralidad. Obviamente una dicotomía así no responde a la realidad (ni a la autoimagen) de muchas feministas, que rechazaron tal división con el atinado nombre de "Ni las unas ni las otras".

Lamentablemente, el saldo es más bien negativo en cuanto a la formación de instancias unitarias y positivas para negociar políticamente. Lo verdaderamente preocupante es la tendencia a la dispersión y la dificultad para la necesaria renovación de liderazgos y cuadros que paralizan el avance feminista en la región. Sólo la confluencia de las diversas tendencias del feminismo podría generar la fuerza necesaria para girar la orientación de la política e integrar en la agenda política nuevos problemas y deseos femeninos.

Dentro de nuestras secciones, en desde lo cotidiano, Mabel Piccini nos entrega resultados preliminares y alarmantes de una investigación sobre los ritmos abrumadores del trabajo y ese tiempo que no podríamos llamar precisamente "ocio", vivido en el hogar y en contacto permanente con los medios de comunicación de masas.

Esta vez, en desde la literatura publicamos un inquietante relato de una de las escritoras más reconocidas de México, que además es una de nuestras colaboradoras más activas en el campo de la traducción: Mónica Mansour.

En desde la mirada, Lucero González nos provoca sensaciones y pensamientos ambiguos con una propuesta visual de interpretación mítica; creemos que, a su manera, este trabajo ilustra muy bien una escritura política del imaginario prehispánico.

En un lugar ya consagrado del psicoanálisis, Serge Leclaire se atreve a titubear en desde el diván sobre varias ideas, entre ellas la de la producción de una nueva mujer que no gire sólo en torno a la maternidad.

¡Leonora Carrington cumple ochenta años! Nuestro gusto por su cumpleaños es casi tan grande como el gusto por su obra y por su compromiso con el feminismo. Con Leonora compartimos las vicisitudes del arranque feminista a principios de los setenta en México, y muy generosamente nos pintó un maravilloso cartel, que 25 años después reprodujimos y llevamos a la Conferencia de la Mujer en Pekín. En celebración, Ana Rosa Domenella nos regala un texto queda cuenta de su versatilidad.

Finalmente, Martha Elena Venier nos explica con muy buenas razones en desde el lenguaje por qué es más apropiado decir "apoderar" que "empoderar".

Como siempre, cerramos con el argüende nuestro de cada número. Esta vez reproducimos el libreto de La mano que mece el pesebre, la pastorela del último diciembre en El Hábito, y con la canción de Liliana Felipe.

Anunciamos, por último, la necesidad urgente de iniciar unaintensa campaña de suscripciones a nuestra revista. Estamos realmente preocupadas ante la posibilidad de que los vientos políticos cambien drásticamente y de pronto se nos vuelva imposible conseguir el apoyo publicitario que nos brindan nuestros actuales anunciantes del sector gubernamental. Por eso, hacemos un llamado a nuestras lectoras y lectores para que nos ayuden a convertir debate feminista en una publicación autosuficiente económicamente. Para ello es imprescindible contar con una amplio número de suscriptoras y suscriptores. Por suerte, para nuestras lectoras y lectores en el extranjero contamos ya con la posibilidad de pagar con varias tarjetas de crédito (American Express, Visa y Carnet)

M. L. y H. M.

* Todas las citas provienen de El infierno musical, de Alejandra Pizarnik, Siglo XXI, Buenos Aires, 1971.

Comité Editorial

Enid Álvarez
Gabriela Cano
Mary Goldsmith
Lucero González
Marta Lamas
Ana Luisa Liguori
Sandra Lorenzano
Alicia Martínez
Maria Consuelo Mejía
Araceli Mingo
Hortensia Moreno
Mabel Piccini
Raquel Serur
Estela Suárez
Maria Luisa Tarrés
Jesusa Rodríguez