Fronteras, límites y negociaciones

Fronteras, límites y negociaciones Book Cover Fronteras, límites y negociaciones
Varios
septiembre 1993

Editorial

Fronteras geográficas, fronteras corporales, fronteras ideológicas. "Hasta aquí llegamos", "atrasito de la raya", "no pasarán", "eso no se puede, no se vale, no se hace". Las fronteras dividen, pero otorgan identidad; distancian, pero indican puntos de referencia ; encierran, pero permiten establecer acuerdos. Límites. De aquí para allá tú, de allá para acá yo. Este es mi cuerpo, éste es el espacio que habito, éstas son las cosas. La delimitación (distinción dice Bourdieu) es un mecanismo del principio de la realidad para distinguir entre lo plausible, lo probable, lo deseable, lo necesario, lo urgente, lo contrario. Aquí las negociaciones: ¿hasta dónde me dejas llegar, cuánto, cuándo, cómo, por qué? ¿Y por qué no?

Los dilemas ante las fronteras son varios: aparecen cuando, por destino, por rebeldía o por azar, nos movemos y quedamos ubicadas en otro lugar, fuera, al margen. Vulnerar los límites o sentirse vulneradas por ellos; declararse habitantes de los "no-lugares", desterradas, extranjeras, ajenas, exiliadas, foráneas, intrusas, advenedizas, marginadas.

Pisar la raya. Pararse arriba de la raya. Traspasar o, como dice Jean Franco, invadir: apoderarse de lo que nos es propio por derecho (el cuerpo) o también asumirlo aparentemente ajeno: nacionalidad, escritura, saber, ley, humanidad, civilización. Inventar entonces otras maneras de definir cuerpo/ley/saber/escritura/civilización/humanidad/nación. Intentar otras maneras de habitar, declarar, invadir, arrebatar, poseer. Apropiarnos de nuestras capacidades, potencialidades, sueños, utopías.

¿Cuáles son ahora las identidades y las referencias? El traspaso de las fronteras puede ser voluntario o inevitable; o la búsqueda de nuevas identidades o la necesidad de negar la que nos corresponde histórica, política, étnica, social, sexualmente. El proceso se convierte entonces en una pugna por establecer otras fronteras, otros límites. Aquí aparece la negociación. Desde hace mucho se negocia y hay nuevas formas de negociación.

En la frontera geográfica, las chicanas asumen sus límites como "mujeres de color" —como dice Gloria Anzaldúa— en un mundo que, al condenarlas a una posición marginal, de pronto les abre un espacio de "negociación poética" . El negocio editorial, la academia y la crítica literaria les abren el "ámbito público" para que dejen oír su voz y expresen sus confrontaciones con los límites y las fronteras sobre las que construyen un discurso tan inestable y sinuoso como esa base móvil e indeterminada: entre individual y colectiva, que van constituyendo como lenguaje, como lengua, como "polilingua".

En las fronteras del cuerpo, definiendo los límites de las mujeres, dos debates fundamentales cuyos vasos comunicantes no han sido explicados aún en nuestros discursos predominantes: las nuevas tecnologías reproductivas y el aborto. Interpretaciones que muestran los vínculos que unen a esos ámbitos se encuentran tanto en el artículo de Anne Huffschmid como en el ensayo de Silvia Tubert. ¿Qué subyace al afán biotecnológico? ¿Quién decide si un cuerpo tiene derecho o no de decidir cuándo y cómo procrear? ¿Por qué un cuerpo femenino que no procrea es un cuerpo incompleto?

El trabajo de Marta Lamas —¿artículo, reportaje, investigación, ensayo?— hace equilibrios en las líneas de frontera de los géneros —¿literarios, periodísticos, académicos?— para sacar a la luz otro asunto donde los límites vuelven a ser precisamente de los más frecuentados problemas entre los géneros: el servicio sexual pagado, mal llamado prostitución.

En las fronteras del pensar y accionar políticos, otra vez, la discusión de las cuotas. Aquí, las negociaciones se dirigen a la ruptura de un círculo vicioso: no se trata de imponer una norma definitiva, sino de establecer un mecanismo temporal que origine una modificación fundamental en las posibilidades de participación política de las mujeres.

El asunto tiene demasiados bemoles (como lo demuestran las casi 90 páginas que le dedicamos); tiene que ver con definiciones (límites) de objetivos y de los métodos para conseguirlos. La búsqueda de nuevas definiciones (nuevos límites), para que los ideales liberales puedan incluir una dimensión feminista.

Contrapunteando estas pugnas, disputas y discusiones acompañan a este número miradas y debates. Jean Franco lúcidamente interpreta la relación de las escritoras latinoamericanas con sus sociedades y con su identidad; Antonio Camou discute a distancia con Chantal Mouffe; Martín Hoppenheim ofrece una interpretación desde otro lugar del trabajo de Nelly Richard. Las fotos de Lucero González recorren territorios encantados de lo cotidiano; nuestra memoria recuerda a Adelina Zendejas, feminista pionera mexicana. Un breve texto sobre Malintzin muestra la vigencia de una problemática no resuelta, que vincula a las mexicanas de hoy con las chicanas.

Y, como ya se hizo costumbre, Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe cierran este número, rebosantes de humor, maledicencia y creatividad, desafiando los límites de la moralidad y las buenas costumbres.

Comité Editorial

Marta Acevedo
Silvia Alatorre
Josefina Aranda
Carmen Boull osa
Gabriela Cano
Dora Cardaci
Jennifer Cooper
Teresita de Barbieri
Diamela Eltit
Liliana Felipe
Margo Glantz
Mary Gold smith
Lucero González
Ana Luisa Liguori
Laura magriñá
Alicia martínez
María consuelo Mejía
Miriam Morales
Hortensia Moreno
Leticia Murúa
Cecilia Olivares
Lorenia Parada
Mabel Picc ini
Elena Poniatowska
Verena Radkau
Carmen Ramos Escandón
Jesusa Rodríguez
Sara Sefch ovich
Estela Suárez
Elena Tapia
María Luisa Tarrés
Esperanza Tuñón