Feminismo: movimiento y pensamiento

Feminismo: movimiento y pensamiento Book Cover Feminismo: movimiento y pensamiento
Varios
octubre 1995

Editorial

... que veinte años no es nada

Feminismo: movimiento y pensamiento. En octubre de 1995 se cumplieron, en México, veinticinco años de la aparición del primer pequeño grupo del nuevo feminismo de los setenta. Una entrevista con Marta Acevedo da cuenta de su proceso personal y de lo que fue en esos momentos iniciar el primer grupo de autoconciencia, que posteriormente se ampliaría y que en 1971 tomaría el nombre de Mujeres en Acción Solidaria (MAS). Además, en memoria reproducimos la crónica que Acevedo hizo en septiembre de 1970 de un momento clave del movimiento norteamericano, crónica que movilizó a las primeras mujeres mexicanas, y el profético artículo de Rosario Castellanos sobre ese mismo acontecimiento, donde hace un lúcido pronóstico sobre las dificultades que tendría el movimiento en México. El artículo de Castellanos sorprende por su vigencia e ilustra el contexto de la experiencia de Acevedo. En desde los hombres entrevistamos a Rolando Cordera, testigo desde esos tiempos de nuestras andanzas.

Dentro de la misma sección de movimiento, como contrapunto a lo que fue el inicio del movimiento en México, hemos reunido distintos tipos de miradas y experiencias para mostrar lo que significó la Cuarta Conferencia de la Mujer en Pekín. Para quienes nos opusimos a la celebración del Año Internacional de la Mujer, ocurrido en México hace veinte años, resulta raro interpretar lo ocurrido en China como un triunfo feminista. En aquel entonces, la I Conferencia de la Mujer nos pareció el epítome de la cooptación, y rechazamos la iniciativa de la ONU porque la considerábamos una manipulación; hoy, cuando el avance de la derecha nos hace revalorar muchas cosas, las propuestas de la ONU cobran un sentido distinto. A partir del trabajo del movimiento feminista internacional y especialmente en 1994, durante la Conferencia sobre Población y Desarrollo en El Cairo, muchas feministas empezamos a tener mayor influencia con algunos gobiernos del mundo y a considerar a la ONU nuestra aliada. Y las feministas que formaron parte de la delegación oficial en Pekín no sólo se saben no cooptadas, sino que reconocen el triunfo que significó esa participación para el movimiento feminista; en especial, las feministas valoran la fuerza que representaron las 35 000 mujeres que estuvieron en el Foro de Huairou para presionar y consolidar sus posiciones.

Como introducción a la sección sobre Pekín hemos transcrito las palabras que Olga Pellicer improvisó en el Centro Tepoztlán para explicar los antecedentes previos a Pekín. Clara Jusidman, que jugó un papel clave y de gran compromiso en los trabajos previos del Comité preparatorio nacional, nos habla sobre ese proceso. En México, más de 250 organizaciones no gubernamentales llevaron a cabo durante dos años diversas reuniones locales, regionales y nacionales para hacer un diagnóstico y armar una agenda que recogiera sus preocupaciones y propuestas. El grupo coordinador de este trabajo, que tomó por nombre “Mujeres rumbo a Beijing”, logró que la delegación oficial del gobierno mexicano incluyera sus demandas en el documento oficial. El entusiasmo de quienes coordinaron ese duro y laborioso trabajo nacional se expresó de múltiples formas en el Foro de ONG en Huairou: sesiones de discusión de corte académico, plenarias de debate político, y una fuerte presencia cultural de toda índole: música, bailes, etc. Las mexicanas estuvimos muy destacadas gracias a la exposición fotomural y al concierto de Eugenia León. En “desde la mirada” incluimos el trabajo de las cinco fotógrafas mexicanas que expusieron en el Foro de Huairou.

Para transmitir lo que fue el ambiente en Pekín, qué mejor que una impresión poética. Después, fragmentos de una conversación post-Pekín, donde tres compañeras muy cercanas nos relataron sus experiencias; la frescura y ciertas apreciaciones espontáneas permiten tener un feeling de lo que fue la locura en Huairou y Beijing. Por cierto, algunas personas insisten en el uso castizo de Pekín, y otras defienden el derecho de los chinos a reivindicar Beijing. Hemos tratado de respetar a las autoras esa diferencia, y usamos indistintamente ambos términos.

La presencia de las lesbianas en Beijing, y la interesante discusión que se dio entre los gobiernos sobre si incluir o no el derecho a la no discriminación por orientación sexual, completan una parte no muy conocida de la Conferencia. Para comprender la ausencia de las chinas qué mejor que el testimonio de una feminista china, Li Xiaojiang; agradecemos a Flora Botton habernos enviado el texto y haberlo traducido.

A guisa de conclusión reproducimos otra intervención de Olga Pellicer, que de manera resumida y clara habla de los resultados positivos de la Conferencia. Cerramos con la Declaración que Gina Vargas leyó en el Foro, y que tiene el carácter de una postura regional latinoamericana y caribeña de las ONG feministas.

Con este material querernos mostrar lo que una talentosa política mexicana, que prefiere no ser nombrada, señaló: si hubo algo interesante en esta IV Conferencia fue cómo se hizo evidente que hay una disputa mundial por controlar la ideología de las mujeres. En la I Conferencia, hace veinte años, esto no existía. Ni la subordinación de las mujeres estaba en tela de juicio a nivel mundial, ni había una reflexión desde los gobiernos sobre cuál debería ser el papel de las mujeres. Hoy la disputa mundial entre gobiernos y fuerzas políticas abre una etapa extraordinariamente complicada porque representa una redefinición del poder y un enfrentamiento en los terrenos de la creación de ideologías. Todos los factores reales de poder están interviniendo: la Unión Europea, el Vaticano, Estados Unidos, el islam, etcétera. Un arma fundamental en esta guerra es la comunicación de masas; eso explica la ofensiva despiadada de los medios contra la Conferencia. ¿Por qué los medios se centraron en las cuestiones escandalosas, por qué manipularon los temas serios, los que están en el eje de la disputa, los relativos al ejercicio libre de la sexualidad y los derechos reproductivos? A pesar de los grandes debates sobre la pobreza y el desarrollo, el control de las mujeres sobre su propio cuerpo sigue siendo, a finales de este siglo y este milenio, el tema candente que movilizó iglesias y naciones.

Hace veinte años, ¿qué importaba que unas cuantas locas feministas plantearan esto? Ahora tiene importancia porque hay una disputa mundial. Esto es lo que caracteriza a la IV Conferencia en Pekín. Esta disputa, que en el fondo es una disputa sobre si las mujeres somos sujetos u objetos, si somos personas en cuerpo de mujer o si sólo somos cuerpos, se expresa de varias formas según los bloques regionales. Esto refleja otra gran disputa mundial: la que se da entre quienes pretenden el control “moral” de las conciencias y las colectividades, y quienes aspiran a un control racional de las mismas. Así, tenemos por un lado al bloque fundamentalista —los países islámicos, el Vaticano y a sus países aliados— y por el otro, a un bloque que se podría denominar democrático o moderno, encabezado por la Unión Europea y Canadá. La autodeterminación, como opción alternativa, todavía no aparece.

Por esa disputa sobre el cuerpo femenino, por su control o por la defensa de la autonomía de decisión de las mujeres, los años por venir van a ser muy difíciles para los movimientos feministas. La decisión estratégica de varios centros de poder, entre ellos notablemente el Vaticano, de devolver a las mujeres a su papel tradicional de amas de casa, cuenta con inmensos recursos. Una línea clave de esa estrategia es el desprestigio de las posiciones feministas mediante la mentira, la manipulación y el ridículo, además de la estigmatización de ciertas mujeres políticas progresistas. Esto lo vivimos muy claramente en México, cuando a varias integrantes de la delegación oficial se las insultó y atacó, y se mintió sobre sus posturas y su vida personal para distorsionar y condenar los resultados de la conferencia.

Por eso, si bien muchas personas pensamos que se ganó esta batalla inmediata, al mismo tiempo sabemos con claridad que no se ganó la guerra. Quedan muchos y muy feroces enfrentamientos, ya que Latinoamérica se ha convertido, para el Vaticano, en la última región donde todavía tiene clientela. No es de extrañar, pues, que la jerarquía católica invierta aquí sus recursos y energías para frenar el proceso de modernización y secularización que está en curso. Ojalá y nos equivoquemos, pero no sería raro que el aumento de actitudes intransigentes y criminales al cobijo del catolicismo fundamentalista aliente un repunte fascista en varios países de este continente los próximos años. En México ya tuvimos nuestra probadita “post-Pekín” a cargo del Partido Acción Nacional y la iglesia católica: denuncias llenas de falsedades, ataques personales a figuras políticas, peregrinaciones a la Basílica para rezar por los “valores nacionales”, o sea, los suyos. Esto muestra que, a pesar de Juárez, todavía tendremos que superar el mismo dilema del siglo XIX: ¿será el racionalismo o será la teología quien nos gobierne?

Como una labor feminista es lograr que las mujeres se den cuenta de lo que implica la visión teológica sobre el papel de la mujer, nos interesa documentar el avance de la derecha panista en nuestro país, con sus nefastos moralismos. Alejandro Brito emprende esa necesaria tarea en "desde lo cotidiano".

Para conmemorar este cuarto de siglo de nuevo feminismo mexicano hemos elegido también materiales que dan cuenta de la evolución del pensamiento feminista en este lapso. El bloque de ensayos que reproducimos en esa sección representa un buen atisbo de distintas posturas teóricas. Mientras las autoras anglosajonas hacen un recuento del recorrido teórico de cara al marxismo y al postmodernismo, las italianas elaboran sobre la idea de diferencia sexual, y una filósofa española, Amelia Valcárcel, desarrolla y defiende la idea de igualdad, una de las más difíciles que existen en el discurso político, pero motor y fundamento indudable de las sociedades democráticas actuales.

Si algo nos autocriticamos en debate feminista es que, preocupadas por dar cuenta del debate teórico internacional, pocas veces establecernos debates internos que calen la dinámica del movimiento en México.

Esta vez intentamos abordar uno de los problemas más candentes de los grupos: el financiamiento. Aunque la ausencia de varias de las compañeras invitadas no favoreció el nivel de intensidad y confrontación que esperábamos, el resultado es un primer paso muy valioso, y deseamos que sirva como detonador de muchas reflexiones y críticas. Prometemos continuar el debate en el número siguiente.

Un signo de avance del feminismo más allá de los cuerpos son los ensayos de Carlos Pereda, en “desde otro lugar”, y de Angel Xolocotzi Yáñez, en “desde el diván”, espléndidos ejemplos de cómo estos intelectuales incorporan la perspectiva feminista.

Chiapas sigue presente en nuestra revista con la interesante lectura que hace Marisa Belausteguigoitia sobre las estrategias femeninas del EZLN: el uso de máscaras y de posdatas.

Last, but not least, está el placer de la escritura. Marina Fe nos ofrece su traducción de un cuento feminista de Joyce Carol Oates, mientras Enid Álvarez critica la novela de Paloma Villegas y Salvador Mendiola reflexiona sobre el pensamiento y la escritura de Carlos Monsiváis.

Cerramos con el incisivo y arriesgado humor de Jesusa Rodríguez que, recordando que este año se cumplen 500 de la muerte de Sor Juana, arma una pastorela virtual con nuestra décima musa; y como siempre con la maravillosa canción de Liliana Felipe.

ML

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