Cuerpo y política

Cuerpo y política Book Cover Cuerpo y política
Varios
septiembre 1994

Editorial

Diez números. Después de cinco años, 240 autoras y autores y 327 artículos y colaboraciones, cerramos una primera etapa y presentamos los índices cronológico, temático y por autor, de lo que hemos publicado de 1990 a 1994. Una reorganización interna del equipo, la aspiración de publicar la revista tres veces al año y la búsqueda de una mejor distribución, con un servicio de suscripciones, marcan el inicio de nuestra segunda etapa.

Arrancamos en el primer número con el tema del amor y la democracia, y el décimo trata del cuerpo y la política. En esta trayectoria hemos hecho una omisión notable: casi no hemos debatido sobre sexualidad. Aunque ésta subyace en muchas de las reflexiones que hemos presentado —especialmente las psicoanalíticas— no hemos dedicado nunca una sección especial al tema. En este número sobre Cuerpo y política estaban programados dos ensayos sobre sexualidad y un largo reportaje/investigación sobre actitudes sexuales hoy, en México; por una razón u otra (falta de permiso de publicación de uno, dificultades en la traducción de otro y falta de tiempo para la realización de las encuestas y estudios de casos del reportaje) la sexualidad quedó otra vez fuera. Que nuestras lectoras y lectores interpreten las razones por las que Cuerpo y política dejó fuera al sexo.

Cuerpo y política. Ya lo dijo Starobinsky: todo se relaciona con el cuerpo. Somos seres corpóreos, por lo que todas las relaciones sociales tienen una dimensión corporal. Pareciera que nuestra "verdad" parte de nuestra experiencia vital desde el cuerpo: como mujeres u hombres, como indígenas o blancos, como viejos o jóvenes, o como heterosexuales u homosexuales. Pero al cuerpo lo acompañan las emociones, y la mente. El cuerpo "habla", tiene sus "razones". La definición del yo, del ser que habita ese cuerpo, está en la mente. Esta relación cuerpo/mente sigue asombrando a quienes se dedican a estudiarla, médicos psiquiatras, antropólogos o psicoanalistas (por citar unos cuantos).

Pero el cuerpo no es sólo el espacio donde se siente, también es el lugar en el que se inscribe la ley (De Certeau). Los cuerpos registran e incorporan atributos y limitaciones derivadas del género, la clase social, la etnia, etc. Esto se manifiesta de mil maneras, una evidente es cómo diferentes enfermedades atacan a diferentes grupos sociales de una misma comunidad, o cómo ciertos síntomas patológicos aparecen o se recrudecen en determinadas circunstancias sociales o vitales.

El cuerpo vive su experiencia de vida en un tiempo y un espacio, con ciertas emociones, ciertos disciplinamientos; de ahí la importancia de verlo como un conjunto de hechos biológicos, que a la vez contiene procesos psíquicos, pero que también es nombrado y moldeado por una ideología: una definición cultural, valorativa y normativa. "Ver" al cuerpo de cierta manera, interpretar su existencia, sus funciones, privilegiar cierta construcción sobre otra, implica ejercer control, "regular".

Los ensayos que presentamos en la primera parte aluden, desde diversas perspectivas, al vínculo cuerpo/política. Más que una articulación deliberada, las reflexiones se tocan sólo por la confluencia de esos dos términos: cuerpo y política. Tratan cuestiones relativas a la identidad, la violencia, el papel social de las mujeres, los conflictos ideológicos y las representaciones en pugna.

Tal vez hoy en día la homosexualidad concentra la urgencia del dilema cuerpo/política. A pesar de que el cuestionamiento a la norma heterosexual ha conducido a una paulatina aceptación de la homosexualidad, todavía la ignorancia y la incomprensión caracterizan la percepción de ese posicionamiento del deseo. Aun en círculos políticos e intelectuales progresistas, la homofobia es una realidad incuestionada; a lo más, hay cierta "tolerancia" con lo que se considera un "problema" de minorías. Dos ensayos de la primera parte (Lamas e Irigaray) abordan esta cuestión; el primero habla de cómo la lógica del género produce homofobia, y el segundo reivindica la homosexualidad femenina como lugar compartido de todas las mujeres en su relación con la madre.

Los demás artículos de la revista también se refieren a la homosexualidad y la homofobia: desde las crónicas de Careaga, Lizarraga y Ginsberg sobre el festejo de la protesta gay en Stonewall hasta el ensayo psicoanalítico de Torres Arias, pasando por la reseña de Bonfil sobre el cine gay, la propuesta del movimiento de liberación lésbico-homosexual para la Convención Nacional Democrática en Chiapas, la evocación de Monsiváis sobre Nancy Cárdenas y el caso de la monja lesbiana presentado por Brown.

El movimiento gay ha abierto un espacio vital y discursivo que cuestiona la lógica del género y denuncia la estigmatización. Cada vez más personas gays salen del "clóset", lo cual es importante por sí mismo y porque en la medida en que hay más "desviados", se "normaliza" una conducta. Pero la importancia de la batalla gay radica no sólo en la defensa de cierto posicionamiento del deseo, sino en la reformulación de diferentes concepciones sobre el mundo y el conocimiento. De ahí que el debate contemporáneo sobre el despliegue del deseo y el control de los cuerpos sexuados, que cobra visibilidad alrededor del debate sobre la homosexualidad, esté en el centro de la preocupación democrática.

Las otras secciones de la revista también están recorridas por la mancuerna cuerpo y política. Así, Margo Glantz enriquece la versión cultural sobre La Malinche con su interpretación sobre "la lengua en la mano". Claudia Rojas aporta la experiencia chilena respecto a la planificación familiar en Chile; Marysa Navarro ubica el desarrollo de los derechos humanos de las mujeres.

Nelly Schnaith, filósofa argentina radicada en Barcelona, se preguntaba "¿Por qué el cuerpo, la más integral de las totalidades en su funcionamiento, es el más fragmentario de los fantasmas en nuestra imaginación?" para responderse, "Quizás sea porque tenemos dos cuerpos: uno, secreto y sentido, del que nada sabemos y otro, público e identificado, del que creemos saberlo todo" . Tal vez al dejar fuera la sexualidad en este número de Cuerpo y política estemos privilegiando el cuerpo público e identificado, sobre el secreto y sentido. Habrá que armar pronto el número sobre sexualidad con el fin de, parafraseando a Thomas Mann, vencer el terror que provoca el amor carnal, y recuperar su enorme sortilegio.

Comité Editorial

GABRIELA CANO
MARY GOLDSMITH
LUCERO GONZÁLEZ
MARTA LAMAS
ANA LUISA LIGUORI
MARÍA CONSUELO MEJÍA
ARACELI MINGO
HORTENSIA MORENO
CECILIA OLIVARES
ESTELA SUÁREZ
MARÍA LUISA TARRÉS
JESUSA RODRÍGUEZ