Ciudad, espacio y vida

Ciudad, espacio y vida Book Cover Ciudad, espacio y vida
Varios
abril 1998

Editorial

El género, como elaboración simbólica de la diferencia sexual, ha sido determinante en la distribución específica de espacios para cada sexo, lo cual ha conformado cierta geografía social. De ahí que hablar del lugar de la mujer no sólo sea aludir a su posición en la sociedad, sino también a su ubicación en el espacio.

La reflexión feminista1 sobre el espacio y los lugares investiga los vínculos entre las formaciones socioeconómicas y culturales y las variadas formas de distribución espacial de mujeres y hombres; también toma al cuerpo como lugar de vivencias topográficas y temporales y lo convierte en una parábola más amplia del espacio social. Doreen Massey, una destacada pionera de esta perspectiva, sostiene que geografía y género están implicados en su mutua construcción, con profundas y multifacéticas intersecciones e influencias recíprocas.

El pensamiento feminista sobre el espacio y los lugares reconoce una variedad de expresiones de género entretejidas en la geografía: segregación laboral y cambios en la fuerza de trabajo; políticas económicas regionales, con sus consiguientes desplazamientos; significados simbólicos que excluyen a las mujeres de ciertos lugares; ubicación diferenciada por jerarquía de género en determinados lugares; simbolización del cuerpo como espacio, como lugar y escenario de batalla de la relación de género.

En esta entrega, debate feminista aborda la temática espacial con referencia directa a la ciudad y la ubica en la vida cotidiana. Hemos dividido las colaboraciones en cuatro grandes apartados. En el primero, nuestros clásicos. El ensayo de Néstor García Canclini establece un marco amplio para pensar nuestras diversas ciudades latinoamericanas como lenguajes, como lugares de formación de imaginarios, como escenarios que conectan entre sí a sociedades distintas. Por eso la ciudad se perfila también como "un oceáno de rostros reencontrados cotidianamente", frase de Alain Mons2 que evoca la soledad particular en la multitud. García Canclini se interroga hasta dónde la heterogeneidad cultural de nuestras megaciudades obstaculiza o contribuye a la tan anhelada democratización, y subraya el papel fundamental de la comunicación. García Canclini aborda la crisis de las ciudades para descubrir procesos alentadores y esboza una utopía: pasar de la ciudad de los miedos a la de los medios.

Carlos Monsiváis recorre México desde ciertas coordenadas de la marginalidad entibiada, pobreza, disidencia política, orientación sexual y religión— para ofrecernos una dura reflexión sobre el envilecimiento y el empobrecimiento de nuestra sociedad. Aludiendo apenas a la diferencia sexual —la marginalidad de las mujeres como prerrequisito del desarrollo económico, la economía familiar y la superioridad teatral del machismo— Monsiváis se concentra en mostrar descarnadamente las prácticas y simbolizaciones de la exclusión que sostienen el andamiaje social. Hay, sin embargo, resquicios optimistas en tan negro panorama: las pulsiones culturales dinamizan los espacios marginales y los distintos grupos en conflicto con el modelo ideal (machista, emblanquecido, católico, priísta, clase mediero y heterosexual) expresan su diversidad e impactan los flujos simbólicos que circulan por todos los espacios.

En la segunda sección ofrecemos tres ejemplos de reflexión feminista sobre el espacio. El trabajo académico/intelectual de cierto feminismo analiza cómo la segregación espacial de las mujeres se da no sólo en términos de movilidad sino también de identidad: ¿qué hace una mujer "decente" fuera de su casa, en un espacio como la calle, considerado masculino? El confinamiento de las mujeres a lugares particulares está estrechamente ligado con un control que se basa en la definición de la feminidad: dedicación a labores domésticas, maternidad, fidelidad, castidad, etc. Este control espacial/identitario está imbricado en la distinción entre privado y público. La separación tajante de ambas esferas se tambaleó, en Occidente, con la entrada masiva de las mujeres en el ámbito público. La amenaza que esto significó todavía está presente en muchos discursos que intentan "devolver" a las mujeres a su lugar "natural": el hogar.

La participación femenina en el trabajo asalariado y en la política puede subvertir su papel "natural" (subordinado) y erosionar su disposición "natural" a realizar gratuitamente (por amor) las tareas domésticas. Hoy sabemos en qué consiste el riesgo que significa para una mujer entrar a un ámbito donde la vida no se define por la familia y el marido: descubrir un mundo lleno de relaciones y actividades. La vida urbana contemporánea plantea, efectivamente, una amenaza para el control patriarcal. La vinculación entre espacios e identidades tiene como resultado varias formas de subordinación, por lo cual existe la necesidad de mistificar la restricción espacial de las mujeres. De ahí la necesidad de fortalecer la construcción ideológica de la casa —"el hogar"— como el lugar de la mujer: un lugar de estabilidad, confianza y autenticidad.

Doreen Massey aborda la producción de lo geográfico desde la organización y reorganización del espacio económico nacional: un desarrollo desigual regional y local. Massey se interroga sobre cómo la industria usa activamente las variaciones espaciales del género (expresadas en claras diferencias geográficas) para seguir siendo competitiva. La perspectiva de género añade elementos al argumento de que la variación geográfica está construida socialmente: lo que es masculino en una región ya no lo es en otra, y los argumentos que sostienen lo "natural" de ciertas características (femeninas o masculinas) se derrumban.

Los cuerpos también forman parte del espacio. María Inés García Canal busca en el cuerpo una relación entre el espacio ciudadano y la diferenciación de género. Siguiendo a Jeudy3 en su razonamiento de la "epifanía de las emociones" —donde plantea que "el surgimiento de la emoción es simultáneamente la irrupción de lo real"— García Canal propone desde la irrupción del cuerpo en el espacio social la construcción de "heterotopías de placer" que den lugar a la ensoñación y hagan de los lugares "el suelo de asentamiento de la seducción, de la alegría, de la espera, de la despedida y también de la soledad".

Marcia Stephenson desarrolla el análisis feminista con un caso boliviano, donde muestra lo arquitectónico como un espacio donde se juegan las implicaciones del género, y se recrea, en la división entre privado y público, la jerarquía masculina. Stephenson toma el relato de una empleada doméstica y nos conduce por un camino más que conocido: un tipo de vida y familia tradicional. Al desconstruir el lugar "natural" de la mujer en la casa, y en concreto el de la empleada doméstica, Stephenson relaciona el género, la clase y la etnia tal como los viven muchas mujeres en Latinoamérica.

Los tres ensayos coinciden en señalar las idealizaciones en torno a la mujer como el pivote de la familia, que sustituyen a las mujeres de carne y hueso, con deseos y necesidades distintos, con una figura mítica, poco humana, toda abnegación y sometimiento. Sin embargo actualmente la identidad de la mujer, subsumida a la de responsable del "hogar-casa", se empieza a diluir y desmoronar en la medida en que hay una mujer-trabajadora, una mujer-ciudadana. El discurso nostálgico de la derecha, que propone una vuelta al pasado apelando a sentimientos de vulnerabilidad y desprotección que sólo la Madre tradicional, disponible cien por ciento, puede atenuar, se resquebraja ante el empuje de las mujeres que buscan un nuevo lugar.

En el tercer apartado nos concentramos en la ciudad de México. Para celebrar el triunfo democrático en que la gran mayoría de los habitantes de esta ciudad votamos a nuestro gobernante, en vez de que fuera designado —como solía ser— por el presidente, hemos elegido la entrevista que Eduardo del Castillo hizo a Jorge Legorreta. Legorreta, además de ser un interesante urbanista y estudioso de nuestra ciudad, hoy es uno de los novísimos y atípicos funcionarios del gobierno de Cárdenas.

Mary Goldsmith da vida a uno de esos temas olvidados, las empleadas domésticas, y nos lleva a un interesante recorrido del lugar que ha ocupado el trabajo doméstico en México. En una comparación histórica de situaciones y un análisis de los mitos que se han construido en torno a las trabajadoras domésticas, Goldsmith nos ofrece una panorama dinámico y ameno, eso sí, con un final militante.

A partir de su experiencia de primera mano en los Consejos Ciudadanos, Carlos Martínez Assad nos ofrece un atisbo de lo que ha sido la real participación ciudadana de las mujeres. Su sobrio ensayo, repleto de datos, es un piso firme para interpretaciones de todo tipo. Una, inmediata, a partir de los errores y horrores que relata, va muy en la línea de confirmar un fenómeno de acceso a la igualdad entre mujeres y hombres, lo que Amelia Valcárcel4 definió como el derecho al mal: el derecho de las mujeres a desmarcarse de la exigencia de pureza y bondad femeninas y a ser tan humanas, tontas, corruptas y malas como los hombres.

Hortensia Moreno pone el dedo en una llaga más que sentida en la ciudad de México: la carencia absoluta de buen transporte público, la impune falta de respeto a los peatones y la irracionalidad egoísta del transporte privado. Este horror está estrechamente vinculado a una ceguera individualista que nos afecta a todas las personas, usemos o no el coche. Soñar con relaciones demócraticas en la ciudad requiere enfrentar este grave problema.

Concluye la cuarta sección con dos temas que apuntan a algo fundamental: ¿cómo lograr que las políticas públicas reconozcan la diferencia sexual?, y ¿cómo asumir nuestros cuerpos sin asco y con conciencia ciudadana? A partir del ejemplo concreto de los excusados públicos (sí, sabemos que el tema causa pudor o risa) ofrecemos un ensayo espléndido de dos feministas británicas sobre la escasa dotación de retretes para mujeres, así como una irónica interpretación política de Carmen Boullosa sobre la generalizada costumbre de las mexicanas de dejar los asientos de los excusados salpicados con orines. ¡No se los pierdan!

Chiapas vuelve a ensangrentarse; ahora con el dolor y el espanto de la matanza de Acteal. En más que solidaridad con las víctimas, las miradas implacables de La Flor Intergaláctica y de los fotógrafos Pedro Valtierra y Lourdes Grobet ofrecen un testimonio de la incomprensión criminal de las autoridades.

debate feminista pretende seguir de cerca, aunque a destiempo a veces, los debates políticos del feminismo. Hace meses se dio uno crucial entre el grupo de feministas italianas de la Librería de Mujeres de Milán y la filósofa española Celia Amorós. Lo reproducimos en desde la política, junto con otros dos ensayos de feministas españolas, muy oportunos para el difícil momento de construcción democrática que estamos viviendo en México.

En desde lo cotidiano, Bolívar Echeverría nos devuelve al tema de la ciudad, y con la lucidez y el rigor que lo caracterizan, señala el profundo pesimismo político que el capitalismo reproduce dentro de la modernidad. Echeverría reflexiona sobre el mundo moderno —"el mundo de las mercancías"— tomando como excusa la figura del fláneur de Walter Benjamin deambulando, callejeando. Su agudo análisis muestra que la "sacralización represiva del consumo en tanto que disfrute puro" es la característica de la cotidianidad moderna.

En relación con la literatura y la escritura estamos de agasajo. Un joven valor, Rossana Quiroz Ennis, nos estremece con un brevísimo pero excelente relato. Y Sandra Lorenzano ha armado una sección sobre una de nuestras más destacadas y entrañables escritoras: Margo Glantz. A partir de una entrevista introductoria y de distintos análisis y reseñas de la obra de Glantz, debate feminista ofrece un "estudio de caso", sin las nefastas connotaciones psiquiátricas o jurídicas que el término conlleva.

En esta ocasión la sección de psicoanálisis la ocupa un grupo de profesionales españoles de las ciencias sociales: el Grupo de Estudios Sentimientos, Emociones y Sociedad. Al reflexionar sobre la carga de agresión presente en los chistes sobre mujeres y hombres, el GESES devela una demanda de amor implícita. Este trabajo es ejemplo de la cada vez más amplia tendencia a retomar el psicoanálisis para abordar fenómenos sociales. Nuestra compañera María Jesús Izquierdo, feminista crítica, ha alentado la reflexión colectiva sobre fenómenos simbólicos que —como el chiste— tienen trasfondos mucho más profundos de lo que podríamos sospechar.

La Coordinación de Psicología de la UAM-Xochimilco organizó un homenaje a Marie Langer, a 10 años de su muerte, acaecida el 23 de diciembre de 1987. Publicamos dos de las varias intervenciones. En ocasiones algunes de nuestres colaboradores escriben ensayos críticos más largos y densos que una breve reseña. Tal es el caso de Françoise Vatant y Carlos Amador que realizan amplios comentarios críticos a dos libros: uno, sobre un espacio simbólico y otro, sobre el espacio territorial. Por otra parte, en nuestra sección de lecturas tenemos dos interesantes reseñas y un regalo: las tres presentaciones de la nueva novela de Hortensia Moreno.

Como siempre, cerramos con la ironía, el humor y la maledicencia de Jesusa Rodríguez, y con una deliciosa canción de Liliana Felipe que, por cierto, es parte de su último trabajo sobre La tabaquería de Pessoa, ya circulando en forma de CD.

ML

1 Tres autoras destacadas sobre este tema son Daphne Spain, Gendered Spaces, Chapel Hill, University of North Carolina, 1992; Gillian Rose, Feminism and Geography: The Limits of Geographical Knowledge, Polity Press, Cambridge, 1993; y Doreen Massey, Space, Place and Gender, Polity Press, Cambridge, 1994.

2 La metáfora social; imagen, territorio, comunicación, Nueva Visión, Buenos Aires, 1994.

3 Henri-Pierre Jeudy, La societé du trop-plein, Eshel, París, 1990.

4 Amelia Valcárcel, "El derecho al mal", en Sexo y filosofía, Anthropos, Barcelona, 1991.

Comité Editorial

ENID ALVAREZ
GABRIELA CANO
MARY GOLDSMITH
LUCERO GONZÁLEZ
MARTA LAMAS
ANA LUISA LIGUORI
SANDRA LORENZANO
ALICIA MARTÍNEZ
MARÍA CONSUELO MEJÍA
ARACELI MINGO
HORTENSIA MORENO
RAQUEL SERUR
ESTELA SUÁREZ
MARÍA LUISA TARRÉS
JESUSA RODRÍGUEZ
ISABEL VERICAT